¡Y continuamos con los Mundos Posibles!
Antes de incluir mi continuación, adjunto los niveles previos de mi cadena:
Nivel 1 por
Nivel 2 por
Nivel 3 por
Nivel 4 por
Solía sentirse tranquila hasta en las noches más concurridas, pero la perturbación inquebrantable de Rambo se le metía entre los huesos. De pequeña su madre le decía que los niños y los perros tenían la capacidad de ver cosas sobrenaturales y era esa la razón por la que ladraban y lloraban por las noches. Siempre sintió que era un truco para hacerla ir temprano a la cama, pero hoy se lo estaba pensando mejor.
Decidió chequear al perro por no dejar. La solitaria vida detrás de la barra le había regalado el don de una afinada intuición, así que se hizo con firmeza del mango de su escopeta mientras caminaba en aparente calma. Llegó al almacén y descubrió algo extraño: silencio. Mientras sus ojos se habituaban al cambio de iluminación empezó a percibir bajo sus pies una pesada alfombra de pelo de perro que parecía no salir de ninguna parte, pero que dibujaba un sendero dirigido hacia las mesas de un extremo del bar. Perdió la respiración: la transformación de Rambo sólo podía significar una cosa, y le aterraba que él supiera que ella sabía. Rodeando charcos de tragos derramados y pesadas sillas de metal, lo siguió.
Vio como todo ocurrió en un segundo: ya el cuello de RP estaba bajo su dominio cuando la parejita empezó a disparar dardos de plasma. El que alcanzó su mano se la convirtió en hielo inmediatamente, mientras un rayo de luz proveniente del baño enceguecía todo. Antes de desmayarse sólo escuchó un chillido gutural.