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Noche en un planeta de locos.
¡BOOM! sonó el impacto que produjo la energía del arma que Ydregaf activó, mientras Marlene era tomada en los brazos de Munin completamente paralizada, pero no solo por él, sino por la fobia que tenía a los gusanos. Roman Intentó sacar su arma ante la mirada de Ydregraf que lo apuntó de inmediato, mientras Tito y Nalita se abrazaban temerosos, cuestionando su buen juicio, observando al par de extraños que ingresaban por la puerta destruida.
Rambo ingresó corriendo y atacó a Roman, lo que lo distrajo lo suficiente como para permitirle a Ydregaf ajustar su arma a un modo que paralizara a aquel ente. Disparó su arma... no fue efectivo, Ydregaf se sintió frustrado —¿Que clase de entidad podría ser inmune?—, pensó. Acto siguiente Roman logró quitarse al perro de encima y mientras Mojiglif apuntaba el foco criogénico, Román Disparó su arma contra Ydregaf quien apenas logró esquivar el rayo que hubiese desintegrado por completo su cuerpo. Cuando el disparo de foco criogénico dio a Roman, solo llegó a golpearlo y tirarlo al suelo. Herido y a punto de ser capturado, el comandante no tuvo más remedio que intentar huir, mientras el arma de Mojiglif cargaba, Roman se dispuso a correr y logró salir del bar. Ya estando fuera de este, Belcebú activó el salto dimensional hacia otro universo, mientras tomaba su verdadera forma, creando finalmente el portal que lo sacó de ese planeta de locos.
Mientras tanto Hugin, aprovechando la distracción, sacaba su Virtual Reset de su cinturón y lo aplicaba al cuello de Munin, quien cayó al suelo junto con Marlene, fue entonces cuando ella salió de su shock y se alejó a rastras del cuerpo desactivado de Munin, quien ya estaba irremediablemente dañado.
—¡Ydregaf!, ¿me escuchas? —dijo Mojiglif comunicándose a través de la señal Psychronic que amplificaba sus pensamientos hasta la mente de Ydegraf.
—Si te escucho —respondió Ydregaf.
—Esa sombra debe ser una entidad clase Plasma—dijo Mojiglif— no es Totalmente mortal ¿me oyes?, podría valer una fortuna.
—Y ahora me lo dices —respondió Ydregaf con ironía— pudimos haber usado un rayo plasma para debilitarlo... pero ya no importa, se ha ido.
—Encargate de los tardígrados y vámonos —dijo Mojiglif.
—Voy a ello —respondió Ydregaf, codificando en su muñeca la configuración de su nanobot.
Fred y Tomás se encontraban muy impacientes, tratando de entender que estaba ocurriendo.
—¡Demonios! eso es un nanobot, nos descubrieron —dijo Tomás.
—Tranquilo, actúa natural, no es seguro que sea de los guardianes.
—¡Ey, ustedes! —dijo el nanobot— entreguen el arma o habrá serias consecuencias.
—Te lo dije —Señaló Tomás.
—Bien, bien, lo haré —dijo Fred decepcionado.
Fred entregó el arma a el nanobot, realmente no quería hacerlo, pero quien lo controlaba era descomunalmente más grande que ellos, no habría más solución. Realmente ni Ydregaf ni Mojiglif eran de los guardianes, más bien eran casi lo opuesto, pero Ydregaf sabía que se encontraba en ventaja y los tardígrados no se resistirían. Fred entregó el arma de gravitón y el nanobot la guardó en una capsula, luego Ydregaf utilizó el foco criogénico para arrestar a el par de pillos y llevarlos ante los guardianes, quienes pagarían mucho por ellos; su irresponsabilidad pudo destruir el planeta entero y eso era gravemente penado en las leyes interplanetarias, aunque quizás era mejor opción vender el arma. De cualquier manera ya ambas posibilidades estaba cubiertas.
—Mojiglif, ¡los tengo ya! —dijo Ydegraf a su compañero.
—¡Excelente! —exclamó Mojiglif— ahora vámonos de una vez de este planeta. Solo dile a Hugin que borre sus memorias y hazlo rápido antes de que causemos más problemas.
—Es justo lo que iba a hacer —respondió Ydregraf.
Ydregraf hizo un gesto a Hugin y este acató la orden lanzando un destello de un color extraño y acto siguiente (dejando a los que ocupaban aque bar totalmente atontados) Hugin e Ydregaf salieron de aquel lugar acompañados de Mojiglif, quien ya parecía calmarse por el logro conseguido.
—Hugin, ¿que pasó con Munin? —Preguntó Mojiglif.
—Ya sus sistemas están muy dañados, es imposible de reparar ya.
—Maldición, no importa —dijo Mojiglif— tenemos que sacarlo de aquí igual. Tomalo y llevalo en hombros hasta la nave.
—Está bien —dijo Hugin, sientiedose un poco incómodo por su engaño, pero totalmente satisfecho.
—Inserta las coordenadas de inmediato, tú eras quien estaba más apresurado —dijo Ydregaf.
—Ya está hecho —Respondió Mojiglif.
—Despega entonces, toda esta locura me ha dejado hambriento —Dijo Ydregaf, con un gesto sonriente.
Así el par de viajeros lograron abandonar aquel planeta de locos, mientras los presentes en el bar actuaban por instinto si recuperar aún su conciencia del todo. Todos regresaron a su casa menos Marlene, ella estaba realmente traumatizada y la calibración descuidad de Hugin la afectó demasiado, pero nada realmente grave. Al día siguiente nadie sabía explicar que ocurrió en aquel bar, pero si hubiesen preguntado a Rambo, tal vez jamás hubiesen creído en su respuesta.