Quizás el niño Jesús conoció Morrocoy, porque sus aguas son tan cálidas que nos las bendijo para poder bañarnos en ellas, tienen una belleza que cura el alma y hace agradecer por estar allí viendo tanta belleza ante nuestros ojos.
Nuestro 24 de Diciembre este año fue muy especial, nos fuimos a la playa a conocer un lugar muy especial de Venezuela.
Este lugar mágico se llama Cayo Sombrero es uno de los cayos que pertenece al Parque Nacional Morrocoy.
Salimos desde Caracas a las 11 de la noche, el encargado de la agencia de turismo nos dió la bienvenida y las pautas del viaje, luego hizo unos juegos divertidos para animar al grupo.
Fotos Propias
Dos horas después estábamos llegando a Maracay, una parada de 1 hora y media para que los viajeros comieran y fueran al baño, así poder seguir carretera por el resto de la noche.
Llegamos al Estado Falcon a las 5:00 am y una vez allí esperamos el amanecer para ir al embarcadero a tomar la lancha que nos llevaría a la playa destino.
Al bajarme de la camioneta vi las palmeras de una vez para ver la intensidad de la brisa, ya que en una oportunidad pagamos el mismo tour y no pudimos llegar a ese cayo porque había una tormenta de viento por lo que nos llevaron aun cayo cercano, pero en esta oportunidad el viento era apacible.
Tomamos el desayuno con unas deliciosas empanadas de cazón (pescado) y un jugo de papelón con limón, muy refrescante.
A DISFRUTAR SE HA DICHO...
A los 20 minutos nos llamaron para abordar la lancha, sentí emoción, me monte en la lancha y al arrancar comenzamos ese paradisiaco paseo, comenzamos a cruzar esas aguas turquesas, fueron 20 minutos aproximados de recorrido desde el embarcadero hasta Cayo Sombrero.
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Una vez en el Cayo escogimos un toldo cerca de la orilla, y dedicamos nuestro día a desestresarnos, a disfrutar la playa, el sol y la cantidad de palmeras que allí hay.
Durante el día nos hicieron un recorrido por algunas partes del cayo para que lo conociéramos mucho mas.
Ya en horas de la tarde después de almorzar un rico pescado frito con ensalada y tostones, el oleaje del mar y la digestión hicieron su efecto dormilón.
Fotos Propias
...SORPRESAAA...
Cuando recogíamos nuestras cosas para abordar la lancha de regreso, nos dijeron que como regalo de Navidad nos llevarían a Los Juanes, este es un lugar lejos de la orilla donde las embarcaciones se detienen y la gente puede bajarse a bañarse en sus extensas aguas.
Es un lugar solo de embarcaciones y es conocido porque suelen hacer muchas celebraciones allí en sus aguas.
Fotos Propias
Este día de NAVIDAD fue muy especial.