VISITANDO MI INFANCIA
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Después de las vacaciones de julio, llega el nuevo año escolar. En España como en Venezuela, las vacaciones duran dos meses, unos días más para los más pequeños. Pero setiembre es el mes de regreso a las aulas, sumándose emociones como la alegría de ver a los compañeros de clase, estrenar libros y ropa, ir a clase de deporte, mostrar a todos el celular ganado por el buen rendimiento del año anterior año, contar lo que hicimos en vacaciones y también el temor de enfrentarse a lo desconocido, profesores, actitudes de los estudiantes y el propio rendimiento.
Los uniformes han quedado pequeños al igual que los zapatos, los libros cambian. Así que los escolares y los niños de secundaria, requieren de unas compras obligatorias, aunque también está pendiente la modalidad de las "chivas", los uniformes de los hermanos mayores que quedaron utilizables. De todas maneras, los representantes hacen lo imposible porque el primer día sea de estreno.
Los morrales son un asunto de gran importancia, recuerdo uno del hombre araña que me acompañó durante dos gloriosos años. Tenía espacio exterior para la botella de agua y un misterioso cierre, en donde colocaba el dinero de las meriendas y las barajitas para cambiar.
No me gustaba visitar las tiendas y probarme las camisas y las franelas. Afortunadamente, en el colegio vendían las franelas de deporte con la insignia del colegio impresa. Así que en esto, me evitaba la probadera. En cuanto a las camisas siempre heredaba alguna de mi hermano. Él era muy cuidadoso con la ropa y yo me sentía orgulloso de heredarla. Supongo que era una manera de sentirme tan mayor como él. Fue mi modelo a seguir durante toda la primaria.
Me gustaba visitar las tiendas de zapatos y, menos mal, porque los destrozaba rápido, jugando fútbol hasta con las piedras. Así que mis padres debían considerar comprarme otros zapatos antes de terminar el año; los de deporte me duraban más porque los usábamos un sólo día a la semana y en los paseos.
Y en cuanto a los morrales, de pequeño los elegía por los estampados, luego apreciaba los refuerzos que le daban mayor resistencia para soportar la carga del montón de libros y cuadernos que diariamente debíamos llevar a clases, el agua, los zapatos y el uniforme de futbol y la ropa para cambiarme y regresar a casa. ¡Todo un equipaje!
Y estas eran mis útiles favoritos, aunque nunca se compraba para el regreso a clases, sino que llegaban como regalo del niño Jesús o regalos de cumpleaños.
Ésta es mi participación en el Concurso Observa, piensa, escribe de Topfivefamly. En este enlace encuentras las condiciones
Invitadas: y
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