La parchita o maracuyá es una de mis frutas favoritas. Su sabor cítrico me encanta. Además, como la cultivamos en casa de mis padres, va de la mata a la mesa o a la boca, pues puedes abrirla y saborear su pulpa acidita, como si fuese un mamón. Si nunca la has comido así, prueba. Es deliciosa. Eso sí, debe estar madurita.
En la primera foto una parchita posando para ustedes en un pequeño arreglo fotográfico y lista para comer.
En la segunda foto la misma parchita aún colgando de la mata.
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Y finalmente, en la tercera foto, la misma parchita abierta, mostrando su pulpa y lista para comérmela poquito a poco, para ir desgranando su sabor en una fiesta de ácido dulzón que nunca empalaga.
Pero la parchita ofrece muchas alternativas en la cocina. Su jugo es muy apreciado, endulzado con papelón o azúcar. En casa nos encanta.
También es muy celebrado el musse de parchita, publicó aquí en steemit el flan de esta fruta. Además se utiliza en la fabricación y adorno de ricas tortas, helados y aderezos para carnes, su pulpa se consume en dulce ya sea en trocitos o cascos, es decir mitades de la parchita.
Como uso medicinal, el guarapo de parchita, cuya pareparación pueden encontrar en mi blog, con el título de Guarapos y guarapitas. Y como ven, también podemos preparar una deliciosa bebida alcohólica para socializar y refrescarnos en una tarde-noche calurosa.
Espero disfruten mi presentación y voten, voten.
Que pasen un bello día