LIMA GRIS
Me encontraba caminando por mi cuidad, Lima, por la mañana mientras escuchaba “Everybody Here Wants You” del gran Jeff Buckley. Es invierno aquí y el frío está más que presente, es como una especie de gran aura gélida cubriendo todo lugar. Un manto frío invisible del que nadie puede evitar. ¡Quién no quisiera quedarse en cama hasta tarde acompañado de un buen café! Tal vez aquellos que viven al ritmo de alguna filosofía positivista piensen lo contrario. “Hay que levantarnos temprano para ejercitarse y sonreírle al nuevo día porque todo es maravilloso”Bah, que irritantes. La inmensa mayoría de personas se levantan temprano, soportando el frío, para realizar actividades que ni si quiera les hace feliz como ir al trabajo que odian o a estudiar algo que no le gustan.
Soy de esas personas que prefieren diez veces más el invierno que el verano. Dentro de las 5 cosas que más me irritan y estresan es el calor. Simplemente no lo soporto. Sudar de la nada, picazón en el cuerpo, constante sed, rayos que lastiman la piel y a eso sumarle el hecho de que Lima es una cuidad sobre poblada con avenidas llenas y transporte publico repletos más un tráfico vehicular infernal. Sí, el sol y la playa no nos llevamos bien. Es curioso todo esto porque Lima es una ciudad que está frente al mar.
Es relativamente fácil visitar playas aquí porque prácticamente lo tenemos al frente, sin embargo, no es eso lo que resalta de esta ciudad costera. Para muchos limeños no es nada nuevo el término “Lima Gris” que hace alusión al color de nuestro cielo, a la típica neblina que nos suele visitar y a la tremenda humedad que nunca nos deja.
¡Lima es gris todo el año! gritan algunos. Sí, Lima tiene un cielo leucofeo pero si naciste y creciste debajo de ese manto gris, le encuentras su encanto. Para sorpresa de muchos la antigua ciudad de los Reyes siempre fue especial, no llueve fuerte, no hay tormentas ni huracanes, no hay nieve ni tornados ni tifones y el río Rimac, principal río de la ciudad, no es caudaloso por lo que no hay inundaciones ni esas cosas.
En invierno, de vez en cuando, sale el Sol a saludar, sin embargo, para todo limeño astuto, la presencia del astro rey es una trampa que muchos ingenuos siguen cayendo. Muchos se confían y se deshacen de sus prendas gruesas para disfrutar aquellos poco durativos rayos de sol, sin embargo, no se dan cuenta que, a pesar de que el Sol está ahí arriba, el frío y la humedad nunca se van dando como resultado estornudos y gripes frecuentes. “Ese Sol es malo”, dicen las abuelas y vaya que tienen razón.
Seguía caminando por las calles de “La Gris” cuando me puse a pensar sobre ése término. Para algunos limeños como yo, Lima Gris, más allá de describir a una ciudad poco colorida, tiene un significado más profundo. Sonaba “Sunburn” de Muse en mi reproductor y mi mirada se fijó en un grupo de surfers que aprovechaban las olas sin importarles el frío. Verlos divertirse me hiso pensar que no soy el único al que le agrada este cielo gris o como yo lo llamo el “omnipresente filtro digno de Instagram”.
Como dije líneas arriba, para uno que nació y creció bajo ese descolorido manto celestial, es encantador. Tal vez tenga que ver con mi tipo de personalidad y mis gustos recreativos, pienso que Lima es perfecta para sentarse a leer acompañándose de un buen café, sin embargo, no muchos piensan así.
“Lima Gris” más allá de una descripción es un eterno recordatorio que todos los limeños debemos tener presente para mejorar la ciudad. Pienso que la capital es digna de ser más hermosa y elegante que hoy pero lastimosamente la corrupción, la delincuencia y la contaminación son grandes murallas que no dejan progresar.
A pesar de todo, me alegra saber que existen personas que intentan darle una nueva cara a la ciudad haciéndola más colorida llenando las calles de arte, música, teatro y fotografía.
De regreso a casa recordé el nombre de Sebastián Salazar Bondy, un escritor del que me hablaron en la secundaria, que publicó un ensayo titulado “Lima, la horrible” que, contrariamente a lo que sugiere el título, son las palabras de un intelectual que ama a su ciudad. La defensa del patrimonio histórico, la mala planificación urbana y la ausencia de parques y áreas verdes son temas frecuentes en sus escritos. Pero también nos habla sobre el incremento de la delincuencia, del trabajo infantil y de las diversas costumbres limeñas y la música criolla. El autor hace hincapié para tomar conciencia de los problemas que aún no están resueltas y no solo es una crítica sino también está documentada y sustentada en investigaciones. Sin duda este libro no debería de pasar por alto a los futuros alcaldes de la ciudad.
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FELICITACIONES A LOS GANADORES DE LA ANTERIOR EDICIÓN DEL RETO: