Acerca de mí
Mi nombre es Gianmauro Curci Rodriguez, tengo veintiún años y soy egresado en la profesión de Técnico radiólogo. Además de eso y lo digo sinestésicamente: soy marrón savoy. Ese era mi apodo en los años que estudié la profesión de radioimagenología. Pero, era el apodo quer tenía en la residencia estudiantil donde me solía dormir los días de la semana en que tuviera clase, en San Juan de los Morros, Estado Guárico; yo vivía a cuatro horas de la facultad universitaria y la hora de entrada era a las 7:00 am. Es decir, era impostergable la decisión de alquilar una habitación para cursar estudios. ¿Qué por qué no estudiaba en alguna institución más cerca de donde yo vivía? Pues, porque Venezuela es un desastre y no es tan sencillo cómo parece. Y de por sí, las universidades apestan, en serio. Todas, en detrimento de sus columnas, cedieron sus órganos al monstruo estatal; esa figura del Estado que es velo y encaje de este «comunismo pasivo». Además de que todas las universidades apestan, las que mantienen cierto prestigio y calidad, son impagables (no pasan de 3) o son imposibles de alcanzar porque, la estructura de asignación de cupos responde a una mafía institucional; es decir, venden los cupos. Me refiero a la Universidad Central de Venezuela. De hecho, enfrenté a esa mafia cuando, en la última oportunidad que presenté prueba interna para optar a un cupo (era mi tercera vez), no acepté esa grosería, pues, curiosamente era misma la calificación de todas las veces. Y fui, de oficina en oficina, hasta que encontré aquella todo transcriben resultados. Obviamente expliqué lo que sucedía y que quería ver la corrección de mi prueba y a lo que esta señorita, voluptuosa en grado superlativo, me respondió que lo que emitía la máquina era resultado fidedigno. Y yo agregué: "No tengo problemas con la emisión de la máquina, sino con lo que ustedes transcriben. Tengo derecho a comprobar que se supone que hice mal o que hice bien". La respuesta fue mandarme a lavar ese culo y me sacaron a patadas de allí. Si así fue el trato en la universidad más prestigosa del país, lo que me esparaba no era bueno.
Mi intención era estudiar letras y filosofía y, por cuestiones varías, terminé estudiando radioimagenología en la Universidad Rómulo Gallego. La peor decisión que tomé en mi vida. Literalmente, vivía en caída libre, todos los días; y al alba de cada amanecer, ya me sentía en picada desde lo alto. Sucesivamente. Si alguna vez, ese lugar fue «universidad», pues, eso es todo lo que teníamos de ella: un pasado. Si acaso un vestigio muy débil. Todo se lo había comido el Estado Chavista, ese monstruo bicéfalo. Ahí fue donde supe que el venezolano no era un simple latinoamericano, no. Era algo más que eso. No es la tara de acá, la baja autoestima de allá, la pobreza del Sur, etc. El venezolano es un latinoamericano que sufre la identidad como un paroxismo violento: es en exceso latinoamericano. Y no sé si siempre ha sido así o si sólo conocí al «hombre nuevo»; ese humanoide sintético creado por Estado depredador. Creo que es obvio lo que voy a decir: mi vida mientras estudié, no era mía; completamente ceñido a voluntades ajenas. Yo no salía de la habitación, odiaba donde estaba, odiaba todo; la soledad ya no me servía porque, en las noches, cuando todo estaba empapado de tinta negra, me sabían igual que el pan ácimo de cualquier judío en un campo de concentración: ácida, quizá, acidísima. Muy de vez en cuando, podía sonreir y además, a la sonrisa o la risa —que no son lo mismo— nunca les consideré un paliativo de primera mano.
¿Cómo era mi vida antes de Steemit y la comunidad Cervantes?
Un pandemónium en constante devenir. Esto, que no es crisis per se, había llegado a un punto en que simplemente el tiempo, las horas que corrían con portentoso atletismo, era un aliado del hambre: sólo cuando suspendido en un sueño, en que el tiempo no noción un horizonte predilecto, el hambre no existía. Pero ¡puf! abrir los ojos era lo peor que podías hacer. Una amiga estaba en lo misma situación que yo, Noemí o como ustedes la conocen ella fue la que informó de la existencia de esta plataforma. Después de graduarme, tuve que trabajar en lamueblería de un amigo porque, que no les tome por sorpresa, en ningún lado estaban aceptando egresados de la Universidad Rómulo Gallego, je je je. Noemí estuvo buscándome cuatro días seguidos en todos lados, mi casa, la mueblería, la fábrica, ¡en todas partes! Finalmente me encontró me informó bien de cómo era todo el proceimiento. Para concluir me dijo: "Sé tú, marico, te van a parar bolas". Dos meses después, me encuentro con
dando upvote a uno de los post. No obstante, aunque salté de un brinco, sabía que tenía que graduar mis formas para hacer un post. Acto seguido, al tiempo gané el 2do lugar de la quinta semana de concursos Cervantes donde teníamos que hablar de la casa Batlló. Ostias, tío. Fue la primera vez que gané algo. En serio.
Y pues, escribo todos los días para tener que publicar en la comunidad. Es como algo freelance muy particular y más cálido. Y siempre toma en consideración mis post y recibo upvotes, así como siempre recibo comentarios de
Gracias a ustedes salvé la vida de mi padre, por la apreciación constante en todos mis artículos. También gracias a ustedes puedo costear mi huída a Perú. En un par de semanas hablaré un poco sobre ello. Pero, en síntesis, LA COMUNIDAD CERCANTES CAMBIÓ MI VIDA. En todos los sentidos. Este es el modelo que quiero para Venezuela algún día: una libre plataforma para crecer como Steemit y un Estado como
que no sea paternal, excesivo y totalitario; que castigue en base a las leyes y permita el librepensamiento.
Y pues un abrazo grandísimo a todos los que me leen y con los que desde el principio se tejió una bonita relación que espero, algún día, trascienda las barreras virtuales: mi queridísima , el gran
, mi buen amigo
, espero tomarme unas birras contigo
,
al que siempre busco,
mi primer lector,
siempre un crack, a
porque le obligo a buscar una que otra palabra en el diccionario y porque, pienso que es así, odiamos el comunismo. Y a todoslos que siempre leo y que a veces le dejo un comentario. No los nombro a todo porque estoy a diez minutos de que cierre el reto. Estoy corriendo, esperennnnnn.
No olvides:
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