Y la chica del restaurant, cada fin de semana llega a su segundo empleo, con la frescura mañanera, disfruta el sol iniciando la faena.
Deja su sonrisa en cada mesa, entrega su ánimo con el menú.
Y así comienza la travesía durante el día,
en la mesa 1 una pareja defiende su opinión en la relación, ya veré quien gana,
la mesa 2 comenta sus buenas experiencias de playa, ¡vaya que ganas! ,
la mesa 3 disfrutando su amor de 3, ¡no puede ser! ,
la mesa 4 con sus indicadores de economía, no disfrutan la comida,
la mesa 5 reclamando su atención preferencial,
y los de la mesa 6 buscando con quien ligar.
Y de cuando de sexo se trata la atención en la mesa más tarda.
¡Vaya que se viaja! y la imaginación y la vista hacen su juicio en cada historia,
Se acaba el fin de semana y con él su viaje por cada lugar y cada historia.
Esto sucede en un Restaurant de mi amada Caracas.
Y la chica del restaurant ¡SOY YO!
Un buen mesero, atiende bien a su peor cliente, regala una sonrisa, te sugiere una buena comida y bebida, te trata con respeto y hasta te guarda tus secretos.