¡Hola, hola, mis queridos stemians! En este país no hay nada más sabroso que despertar, tomar un cafecito y desayunar con una buena arepa 😝. Es que este plato tan versátil también va relleno de una rica historia, y en este post la vamos a conocer!
Vamos a deleitarnos del sabor venezolano 😎
Así como la contienda por quién fue el primero en hondear el pabellón tricolor, Venezuela y Colombia se disputan el origen de la arepa, pero historiadores de ambas naciones coinciden en que este ícono gastronómico es propio de ambas culturas, ya que su nacimiento se remonta a la época precolombina y se atribuye a los indígenas quienes podían estar presentes en cualquier punto de este territorio sin fronteras.
Así que cálmense, ¡¡hay arepas para todos 😋 😋!!
Si no eres venezolano o colombiano, pues te explico: nosotros llamamos arepa a una masa que resulta de harina de maíz pre cocido, agua y una pizca de sal, con la mezcla hacemos bolas, las aplanamos intentando lograr un círculo casi perfecto 😁 y la cocemos en un budare –plancha circular que se asemeja al comal de México–, sartén u horno. Sin embargo, no somos los únicos en consumir este alimento, hay variedades de ellas que reciben otros nombres, como es el caso de las “gorditas” en México o las “pupusas” en El Salvador.
El origen de este platillo proviene de la dieta básica de los indígenas, que consistía en yuca, maíz, y por supuesto caza y pesca. Todos estos alimentos se consumían en grandes guarniciones hasta que surgió un nuevo uso para el maíz. La preparación de la arepa (afortunadamente 😅) ha evolucionado pues al momento de su creación las indígenas masticaban los granos para formar la masa 😖; con el paso de los años esta práctica fue suplantada, y el maíz era desgranado y molido con piedras hasta que surge la invención del pilón –un aparato de madera, generalmente un tronco de árbol tallado en el centro para formar una cavidad– donde se depositan los granos que se muelen con un mazo o mortero grande.
Este método se mantuvo hasta la década de los 50, cuando inicia la industrialización que nos trajo hasta la forma que conocemos hoy en día, pues la creación de la harina de maíz pre cocido nos confiere facilidad y rapidez a la hora de comernos nuestra rica arepita en el desayuno, almuerzo o cena.
¿Pero por qué la llamamos así? ¿Por qué arepa? 🙇❓
Pues resulta que los cumanagotos –etnia indígena que habitaba lo que hoy en día se conoce como estado Sucre, en Venezuela– llamaban erepa al maíz. Sin embargo algunos registros indican que diferentes pueblos indígenas, tanto en Colombia como en Venezuela, usaban la palabra arepa para referirse al popular alimento cuando los españoles llegaron a nuestro continente.
Pero además de esto, la arepa es todo un mundo. Depende del maíz, si es blanco o amarillo, si se hace gruesa o delgada, si lleva aderezos o no; también si se cocina asada, frita u horneada. La principal diferencia entre los países que comparten este rico plato es el relleno, ya que por lo general una arepa venezolana se diferencia de su hermana colombiana en que la primera se acompaña de relleno, y este puede variar tanto como desee el comensal.
Este hábito venezolano fue un gusto adquirido a mediados del siglo XX y desde entonces existen un montón de combinaciones que han dado parte a un sinfín de sabores y apodos a las arepas venezolanas, lo cual ha contribuido en gran medida a la internacionalización de nuestro platillo.
Asimismo es sumamente versátil pues es un alimento que no tiene hora para su consumo, puede degustarse en el desayuno, acompañar al almuerzo o prepararse para la cena, y estoy segura de que están de acuerdo en que es nuestro preferido después de una buena noche de rumba 😉
Algunas de las arepas más populares son la popular “Reina Pepeada” rellena de pollo, aguacate, mayonesa y guisantes; la “Sifrina”, que va con jamón y queso; la “Pelúa”, con carne o pollo desmechados; la “Dominó”, que con queso blanco y caraotas o frijoles negros semeja las piezas del juego; y la “Llanera”, que se acompaña de carne a la parrilla, tomate y queso.