Crecí trepando árboles de todo tipo pero los que me encantaban eran estos de arrayán plantados por mi abuelo, ya que eran bellos y muy fuertes y con muchas ramas por donde agarrarse.
Pero lo que más adoraba era subir y permanecer horas en aquellos árboles majestuosos, en los cuales podría disfrutar sus maravillosos y ácidos frutos, hablamos de lo arrayanes una fruta ovalada en este caso por la variedad que nosotros tenemos conocido como extranjero ya que el criollo o indio es un fruto redondo muchísimo más pequeño que el que tenemos en casa, pero por supuesto más jugoso.
Este arrayán que tenemos en casa tiene la característica de tener un color amarillo verdoso cuando maduro y verde intenso cuando esta verde o falto, por lo que resulta sencillo saber cuando los frutos están listos para ser degustados, el fruto tiene una primera capa delgada de un ¼ de centímetro, y después hay otra capa de un centímetro de grosor, y finalmente nos encontramos con su pulpa interna que es una suavidad casi liquida espesa en la cual se encuentran las semillas de un centímetro de grosor, estas son durísimas así que mucho cuidado con ellas ya que podrían quebrarte la dentadura si no se tiene cuidado, les cuento que con mamá en una ocasión que casi fundimos la licuadora por querer disfrutar estos frutos en unos néctares que son una maravilla.
Un problema frecuente es que estos frutos son picados por la mosca de la fruta, dejando en su interior sus huevecillos que se alimentan del mismo, haciendo que sea difícil comerlos debido a la cantidad de gusanos pequeños que pueden albergarse y encontrarse que nos podrían dar algún tipo de repulsión, la solución dado que no contamos con herramientas de fumigación y que haría que ya nuestros frutos no sean 100% orgánicos es cortar los frutos lo más sazones que se pueda y así nos evitamos que los gusanitos no están desarrollados, es decir no los vemos eso no inhibe que no estén ahí pero como dicen ojos que no ven estomago que no siente, recuerdo que de niño simplemente apartabas o depende el apetito los pasabas directo al estomago, y hasta hoy pues aún seguimos vivos ósea que no son tan dañinos.
Que podemos hacer con estos frutos, comerlos directo del árbol sin abusar claro, que terminaremos con sensibilidad en los dientes y después no podremos comer por ese problema, podemos hacer refrescos, mermeladas ó jaleas, sorbetes, vinos, y cualquier postre que se nos antoje, he visto incluso recetas con ellos tales como pollo al Arrayán dado que es un fruto ácido, le otorgaría ese toquecito a cualquier platillo que queramos preparar.
Como es el árbol en nuestro caso este crece unos 10 metros, pero el criollo o indio, he visto árboles de unos 30 metros de alto, por lo tanto depende la especie así será su tamaño, su tallo crece ramificado es decir puede ser un solo tallo pero con muchísimas ramas que invitan a disfrutar treparlas, es muy liso y sus cáscaras se desprenden con facilidad, como si fueran capas de canela, sus hojas verde brillante crecen en hileras y su fruto crece unos 8 centímetros de largo por 5 de diámetro.
Bueno eso es todo lo que este día quería compartirles sobre nuestro majestuoso fruto de arrayán, que hará que te salive toda la boca al saber de su sabor acido intenso, muchísimas gracias por su visita a nuestras plantas locales que tenemos el agrado de disfrutar y compartir, espero me comentes si la has probado.