Los que visitamos el bosque continuamente para buscar comida en su interior, nos llevamos gratas sorpresas cómo esta que tienen aquí que hoy les contaré.
Mi padre me explico que cerca del riachuelo cuando el era joven disfrutaba unos frutos ricos azucarados, que eran de color amarillo cuando maduros y verdes cuando estaban tiernos, el les llamaba guaycumes, pero son conocidos como canistel o zapotillos.
Así que visitando aquel lugar recordé a papá y observe el suelo y para mi sorpresa, encontré esos frutos que por la descripción de papá pude coincidir que eran los que el me había mencionado, los probé y efectivamente son una delicia azucarada, aquí pueden ver que es una planta con hojas alargadas que están en racimo, y su tallo es delgado como una liana, pero creo que esto fué así debido a que estaban en una barranca.
Los frutos son unas pelotitas en forma ovalada, con pringas en su textura que tienen una savia lechosa la cual al madurar desaparece, estos crecen en gajos o individual de un tamaño de unos 10 a 15 centímetros de alto por 8 de diámetro más o menos, estos por estar completamente silvestres estaban un poco delgados pero no por eso dejaban de estar exquisitos.
Dado que habían bastantes maduros procedimos a comer en abundancia los que habían caído, como pueden ver aquí las semillas de todos los que comimos, y el resto que cortamos procedimos a llevarlos para regalar a los amigos, les cuento que dado que es un fruto desconocido muchos me preguntaban que era aquel extraño fruto por lo que regale muchos en el camino a casa.
Como pueden ver su carne es una delicia cremosa como un zapote excepto que de color amarillo y no es tan humeda es bastante seca, con una rica dulzura casi al borde del empalagamiento, el cual disfrutamos con Carlitos mi fiel compañero de aventuras; en el centro se ubica una o dos semillas alargadas de capa dura como los zapotes, las cuales guardamos celosamente para sembrar.
A pesar de comer bastantes aún llevamos una gran cantidad como les dije para compartir.
Dado que este es un árbol silvestre que por nuestra localidad no es muy común encontrarlo, la tarea ya esta lista para proceder a sembrar las semillas que disfrutamos, así en el futuro cercano las nuevas generaciones también puedan conocerlo y disfrutarlo como nosotros lo hemos hecho este día.
Gracias por la visita si te ha gustado por favor comparte, recuerden material propio fotos incluidas, dime conoces este fruto, lo has probado alguna vez por tu zona, cuéntame tu experiencia.