Desde la periferia del circulo hasta el centro existen miles de ángulos y todos llegan al mismo centro, así son los caminos de los buscadores espirituales para encontrarse con Dios, cada uno al dejarse ser su propio maestro encuentra la técnica y los métodos para unirse a la consciencia universal. El Yoga no solo trata de asanas (posturas) como lo conocemos habitualmente, la Yoga es la unión o identificación con la consciencia universal.
El yoga contempla 8 pasos graduales para la evolución del ser que son:
Yama: Código de conducta social.
Niyamas: Código de conducta personal.
Asanas: Posiciones corporales.
Pranayamas: Control de la respiración.
Pratyahara: Control de los sentidos.
Dharana: Concentración.
Dhyana: Meditación.
Samadhi: Unión a la supra consciencia o consciencia universal.
La razón por la que explico esto es porque quiero hacer especial énfasis en Dharana y Dhyana conceptos que me llaman mucho la atención al ser relacionados frecuentemente a prácticas que nos sería difícil de asociar con lo que conocemos hoy en día como Yoga. Desde hace tiempo practico un deporte conocido como Fuchiball, el cual consiste en dominar con los pies y con cada parte del cuerpo (excluyendo las manos) una pequeña pelota tejida y rellena de arroz, el objetivo es que nunca toque el suelo poniendo a prueba los reflejos y la precisión recibiendo la pelota desde todos los ángulos posibles siendo imperante la atención plena en el juego.
Hace poco en mis investigaciones curiosas sobre el oriente me encuentro que existe un deporte en Birmania practicado por monjes y laicos llamado Chinlone muy parecido al fuchiball, el cual más allá de ser un deporte con un fin competitivo busca la belleza en los movimientos y la destreza; Se practica con una orquesta musical de ritmos estridentes que crea el ambiente propicio para la concentración (Dharana) y el trance meditativo (Dhyana). Este deporte es contemplado con gran admiración por los monjes budistas por poseer las cualidades de la concentración e inducir a estados de meditación activa. Esto es un ejemplo de como cualquier actividad que realicemos con amor, constancia, disciplina y concentración nos llevarán a estados meditativos provechosos para el despertar del espíritu.
(chica practicando chinlone en la cuerda floja, puede apreciarse de fondo los monjes budistas de espectadores)
Y aquí les dejo una pequeña muestra de mi habilidad en la fuchiball.