Así se entretiene él (tomando fotos), mientras yo preparo la comida del día, con algo de ajo y otras especias, pero lo peculiar de esta preparación es que yo tengo un mortero muy lindo que compré en la Colonia Tovar, algo pequeño pero muy lindo, pero siempre termino usando esta piedra preciosa que tanto busqué por mucho tiempo, cada vez que visitaba un río o morichal, al final la conseguí en una finca muy bonita que visitamos en una semana santa llamada La Carmelera, por allá por Guárico. Un lugar muy agradable, amplio, con ganado, gallinas, una rica piscina y excelentes personas que conocimos en aquella oportunidad (inolvidables por demás).
Lo cierto es que me gustó mucho esta foto porque trajo buenos recuerdos, y lo mejor de todo es que disfrutamos de un buen comer y sentí que todo quedó muy rico porque los ajos fueron majados en esta piedra hermosa...!
Buen comer a todos...!