Hola Steemitienses
Vuelo a Madrid
ELLA es una mujer de 46 años, morena, cabello corto y algo canoso, un metro setenta de estatura, ojos pardos, escritora, compañera sentimental de ÉL.
ÉL es un hombre de 36 años, un metro ochenta de estatura, moreno, ojos pardos, barba incipiente, abogado, compañero sentimental de ELLA.
Son las 4:00 pm. Se oye el sonido del cerrojo que abre la puerta de la oficina. Entra ELLA algo alterada, vestida de pantalón jeans, blusa blanca y sandalias blancas. Lleva una cartera grande que deja caer sobre uno de los escritorios (suponemos que es el de ella) y dice, mientras se voltea hacia ÉL).
ELLA.- ¡Deja de gritarme!, sabes que no me gusta.
(Entra ÉL, unos segundos después, vestido formalmente de paltó gris y corbata, cierra violentamente la puerta y coloca un maletín sobre el otro escritorio)
ÉL.- No te estoy gritando, te estoy hablando y tú no me escuchas, no me explicas.
(Voz con tono firme)
ELLA.- Vamos a calmarnos. Nuestra relación ya no tiene sentido. Tú eres más joven que yo y estoy cansada de ser el hazmerreír de nuestros amigos. (Voz más suave) La vida es actitud, la vida es aventura, la vida osadía, la vida es ambición sin límites.
(ÉL camina hacia ELLA. Coloca sus brazos en su cintura)
ÉL.- La vida también es compartir, la vida generosidad, la vida es amor. A ti nunca te preocupó que yo fuera más joven que tú. ¿Qué es lo que te pasa realmente?
ELLA.- Que me cansé, que quiero tener una vida normal, que quiero estar con alguien que sea de mi misma edad, que quiero compartir mi vida con un hombre sin estar permanentemente dándole consejos como una madre. (Se separa de ÉL)
ÉL.- ¿Por qué me dices eso?, tú no eres mi madre ni me das consejos a cada rato. Hay algo que no me quieres decir y yo sigo sin entender. Hemos estado juntos durante seis años y nunca te has quejado de nada.
ELLA.- ¡Bueh!, ahora sí me quejo. (Se sienta en la poltrona y cruza las piernas al hacerlo). Todos estos años no han servido para que tú crezcas. No te comportas como mi hombre sino como un hermano, como un hijo.
ÉL.- ¿Pero qué dices?, he dejado todo por ti, he hecho todo por ti. Desde que nos conocimos en la defensa judicial de tu hermano, en la Corte Federal, te he amado con locura. He hecho todo cuanto me has pedido. He sido tu amante, he sido tu apoderado, he sido tu cómplice.
ELLA.- ¡Siempre tienes que recordarme eso!
ÉL.- ¿Recordarte qué?, que te amo, que eres mi fuente de energía, que eres mi cerebro.
ELLA.- Ves, siempre un niño. ¡Crece, madura! ¡Y no me mires así! Deja de decir que eres mi cómplice, se escucha como que fuéramos unos mafiosos.
ÉL.- ¡Y lo somos! Tú no eres ninguna escritora, eres una farsante. Nuestra relación no puede acabar porque le diré a todo el mundo que eres una mentirosa. El verdadero artista es tu hermano, que está preso. Él es quien escribe, él es quien tiene talento y tú eres quien firma los guiones para vender los derechos de autor. (Dos suspiros fuertes) Además, le contaré a tu hermano que él pudo salir en libertad hace algunos años y tú pagas para que no se haga esa audiencia. ¡Eres una malvada!
(ELLA se levanta de la poltrona y pone a calentar un agua en la tetera)
ELLA.- Cálmate (voz amorosa), no tenemos que llegar a eso.
(Suena el teléfono celular de ELLA que está en su cartera. Lo busca y lo atiende)
ELLA.- Sí, alo. (Pausa). Holaaa. Sí, sí, todo bien. (Pausa larga) ¡Qué noticia tan buena! (Sonríe satisfecha) Nos vemos la semana entrante. Chauuu. (Cierra la llamada y vuelve a colocar el teléfono en su cartera)
ÉL.- ¿Quién te llamó? ¿Cuál es la buena noticia? (Se coloca las manos en la cara) Está bien, está bien, me calmo pero nuestra relación no tiene que acabar, podemos reinventarnos.
ELLA.- (sonríe y en tono de sarcasmo dice) Guao, estás estudiando a escondidas. ¿De dónde sacaste eso de reinventarnos?
ÉL.- No me hables así. Has perdido el corazón, en su lugar tienes una bóveda de banco. Yo te amo y sabes que haría lo que fuera por complacerte. ¿Quién te llamó?
ELLA.- Me llamó un productor. Está interesado en firmar un contrato para un guión. Por cierto, a ti te gusta retirar muchos billeticos en mi caja fuerte. (Risas luego de la última expresión. “Fuerte” dicho aumentando el tono de la voz; deletreado en sílabas)
(Lanzan un sobre por debajo de la puerta. ÉL se acerca, lo levanta del piso y lo abre)
ÉL.- Es para ti (saca el papel del sobre y lo desdobla)
ELLA.- ¿Y qué dice?
ÉL.- Es un boleto aéreo para Madrid. Tiene tu nombre y el vuelo sale mañana. ¿Qué es esto? ¿No me habías dicho nada sobre ningún viaje?
ELLA.- El agua ya está hirviendo. Voy a preparar el té.
ÉL.- ¡No me escuchas!. Te estoy preguntando por qué tienes que viajar a Madrid y no me has dicho nada.
ELLA.- Voy a firmar un contrato millonario del último guión que envié. ¡Te lo acabo de decir!
(Ambos hacen silencio. ELLA agarra la tetera y sólo se oye el sonido del agua cayendo en las dos tazas. Abre los sobres de té y coloca uno en cada taza)
ELLA.- Cuál es tu sorpresa, ese guión estaba buenísimo.
ÉL.- No seas cínica. No me habías dicho que ibas a viajar. (Mete el papel en el sobre y lo coloca sobre su escritorio)
ELLA.- ¿Quieres una o dos cucharitas de azúcar?
ÉL.- ¡Sabes que siempre le pongo una cucharita! ¿Por qué no me respondes lo que te estoy preguntando? (Gesto alterado)
ELLA.- Cálmate, te lo iba a decir pero se me había olvidado. (Coloca la cucharita de azúcar en una taza y la agita un poquito)
ÉL.- ¿Con quién vas a viajar?
ELLA.- ¡Sola! ¡Deja de preguntarme sandeces! (Le ofrece la taza de té a ÉL)
(ÉL agarra la taza de té y se sienta en la poltrona)
ÉL.- Siento que no me dices la verdad. (Voz con tono desconsolado)
(ELLA agarra la otra taza de té, camina hacia su escritorio y toma un sorbo)
ELLA.- Ten cuidado aún está caliente. (Coloca la taza sobre su escritorio)
ÉL.- Me gusta caliente. (Voz fuerte. Sopla y toma un sorbo largo. Hace una pausa y mira hacia el techo)
ÉL.- No todo se trata de ti. (Voz con tono reflexivo)
ELLA.- Todo es sobre mí. ¡Siempre! (Voz con tono imperativo)
(ELLA abre su cartera y guarda un frasquito que tiene en su mano. Luego abre una gaveta de su escritorio y saca unos papeles en una carpeta y los ojea. ÉL deja caer la taza como si las manos no le respondieran)
ÉL.- Asesina, te perse… (Voz casi exigua y no termina la sentencia. Se desploma de la poltrona hacia el piso en estado de convulsión)
(ELLA se cuelga la cartera en el hombro, agarra la carpeta, se dirige hacia el escritorio de ÉL y coge el sobre del boleto aéreo. Abre la puerta y se vuelve la mirada hacia ÉL en el piso)
ELLA.- ¡Feliz viaje bebé!
(ELLA sale y cierra la puerta)
FIN DE LA ESCENA


