Cuando era pequeña, a mis padres no les gustaba nada relacionado con patinetas ni patines. Por suerte, lo más cercano a algo extremo fue una bicicleta. 😂
Los hijos de mis padrinos, hermanos de una de mis mejores amigas, María José, tenían unas patinetas. En conjunto con mi otra mejor amiga Andrea, amarrabamos a la bicicleta una cuerda larga, y atrás nos colocábamos con la patineta a rodar. Muchas veces nos caimos y reimos. Un día encontramos unos patines viejos de Andrea y su hermano.
Recuerdo que, en ese entonces, en vez de andar con la patineta, nos agarrabamos de la cuerda de la bici, y a rodar por las calles de mi urbanización. Lastimosamente, no poseo fotos de aquellos momentos, pero ojalá pudieran ver en mis recuerdos lo vivido.
Fue en ese momento cuando me di cuenta que me gustaba ese tipo de actividades.Y empecé a ser skater, aunque realmente fue un problema con mi familia porque, como les dije, no les gustaba nada de eso. Dure aproximadamente 1 año patinando con patineta.
Hasta que cumplí 16 años, entonces mis padres me regalaron mis primeros patines. Ellos pensaban que eran para patinar como hace la gente normal, pero lo que ellos no sabían era que, esos patines eran de modalidad agresiva. Es decir, extrema (más adelante verán a lo que me refiero).
Aun no sabía patinar muy bien, pero poco a poco fui aprendiendo junto con otros amigos que compartían la misma pasión por el deporte.
Principalmente conocí a las personas del oriente del país, aquellos desconocidos que con el pasar de los años se volvieron como familia para mí. En principio, fui la primera mujer en patinar en El Tigre, mi ciudad natal, luego se unió mi amiga Andrea, ¿se acuerdan? La que hacia loqueras conmigo. Aprendiendo a patinar, y viajando por todo el territorio venezolano pues, conocí a más personas. Entre esas, las chicas que patinaban igual que yo.
Este fue mi primer evento, mi primera competencia. En la foto, de derecha a izquierda está: Andrea, Karibay, Inés, Yeiric y mi persona. Por ser pocas en el territorio nacional, éramos mucho más unidas que con el resto del grupo.
Había ganado el primer lugar siendo mi primera competencia. Estaba muy contenta, además de que la cantidad de gente con la que compartí fue asombrosa.
Esta competencia era la segunda entrega de "Parte La Caja", la cual se llevó a cabo en la ciudad de Puerto La Cruz, estado Anzoátegui.
Hacia muchísimo calor, pero fue una de las mejores experiencias de mi vida. Había empezado mi recorrido como patinadora extrema.
Este truco lleva como nombre: Mizou.
Y aquí, la familia de oriente.
No pasó mucho hasta que tuve una caida y me fracturé la muñeca. '¡Qué momentos de angustia para mis padres!
Me disloqué la muñeca, por eso me quedó como una "S", y también hubo fractura completa del radio en su parte mas ancha. Duré una semana con la muñeca así, gracias a la ineptitud de una enfermera en el hospital de mi localidad. Tuvieron que anestesiarme para realizar la reconstrucción de la muñeca.
Fueron unos largos 6 meses de recuperación. Duré tres meses con el brazo inmovilizado por encima del codo, el calcio que debía dirigirse a la fractura para soldar el hueso, lo estaba expulsando por la orina, y por ende; sufrí de un cólico nefrítico por piedras en los riñones. Nada agradable, y mucho menos las terapias. Casi todos los tendones de mi brazo estaban atrofiados, y el dolor era incomparable.
Luego, llegó una nueva etapa de mi vida, y fue cuando me mudé a la capital de Venezuela, Caracas. Una ciudad hermosa dentro de sus rarezas y cotidianidad. Era la sede de los deportes extremos. Toda Caracas era un skatepark.
Foto cortesía de David Guillen.
Desde ese momento, conocí muchísima más gente, y a los eventos donde participaba, cada vez eran más y más. Patinaba por sus calles, conociendo y enamorándome de aquella ciudad. Estaba impresionada. Tenía 17 años, casi 18. Empezaba mi etapa universitaria. ¡Vaya que lo disfruté bastante!
Mi familia iba creciendo, ustedes no se imaginan como somos todos dentro del deporte. Todos nos apoyamos en los mejores momentos, y también en los malos.
Empecé a patinar mucho más, y a viajar por toda Venezuela. Ir a competencias y compartir con muchísima más gente. A continuación les mostraré en orden cronológico una serie de fotos de mi galería. Espero la disfruten.
Truco: Acid. El Tigre - Anzoátegui.
Truco: Soul. El Tigre - Anzoátegui.
Truco: Royale. El Tigre - Anzoátegui.
Truco: Full Torque. Bellas Artes - Caracas.
Truco: Grab. Museo de los Niños - Caracas.
Truco Full Torque. El Tigre - Anzoátegui.
Truco: Makio (freestyle). Evento: Cultura Roller 2013. Caricuao - Caracas.
Truco: Full Grab 180 out. El Tigre - Anzoátegui.
Competencia: INC Roller en Familia. El Tigre - Anzoátegui. 2013 (fotografía de Elvis Argueta).
Truco: Pornstar. Puerto Ordáz- Bolivar.
Evento hecho por la gobernación del estado Bolivar. Ciudad Bolivar - Venezuela. 2013. (Fotografía de Lari Dal Lago).
Competencia: Callejeros 2013. Centro de Caracas. (Fotografía de David Guillén).
Truco: Liu Kang. Competencia: Hugo el Duro. Maracaibo 2014 - Venezuela.
Competencia: Callejeros 2015. Maturín - Venezuela. (Esta fue mi última participación en una. Obtuve el segundo lugar). Fotografías: David Guillén.
Truco: Mizou. Monagas - Venezuela.
Son muchos los recuerdos que me vienen a la mente al realizar este post. Pero me alegra la idea de compartirles esta parte de mi vida, y que vean lo que es el deporte que tanto quiero. Son muchas más fotos las que tengo, pero si me pongo a mostrárselas, creo que nunca terminaré.
Patinar me enseñó muchísimo, más allá de tener que controlar mi equilibrio y de usar todos los músculos de mi cuerpo, me ayudó a reforzar mis valores de familia, solidaridad y hermandad. Sin duda, una de las cosas más bonitas que me ha pasado en la vida.
En honor al recuerdo de Inés.
Texto y resto de las fotografías originales de
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