Saludos, Estimados Curadores
En esta oportunidad vengo a traerles la última entrega de Envidia, competencia y venezolanidad; post en el cual voy a realizar mis impresiones finales y recomendaciones sobre el álgido tema. Espero que les guste.
Ningún ensayo esta completo sin su respectiva conclusión donde se expone la opinión del escritor. Este defiende sus ideas e intenta convencer al lector de pensar igual.
No vale la pena exponer un problema y no aportar alguna solución al respecto. La realidad venezolana me duele en la sangre y no quiero ser otro más que eche leña y no agua.
Puedo concluir las anteriores dos entregas de este ensayo en un par de afirmaciones:
- Existe un deterioro de la ciudadanía, un atraso hacia la barbarie por parte de venezolanos dentro y fuera del país causado por nuestra tricentenaria historia y agravado por la crisis humanitaria que se sufre.
- En vista de que el gobierno actual no desea cambiar la realidad social con una purga de sus autoridades judiciales y sus fuerzas fácticas, me atrevo a suponer que los antivalores aumentaran al mismo tiempo que la pobreza extrema mientras que se mantenga en el poder el partido político oficial.
Siguiendo con las enumeraciones, quisiera aclarar los siguientes puntos antes de plantear mis propuestas:
- En ningún momento es mi deseo generalizar introduciendo a todos los venezolanos en el mismo saco. No he afirmado que todos los venezolanos padecen de barbarie aguda; en esta comunidad he podido compartir con coetáneos maravillosos, personas que han sido de suma importancia en mi crecimiento en Steemit,
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son algunas de las comunidades que me han recibido con sus brazos abiertos, trabajando para poder romper los prejuicios lamentablemente creados fuera de nuestras fronteras.
- No soy sociólogo, estudié psicología más no me gradué. No poseo ninguna credencial ni pretendo definir mis afirmaciones como objetivas. Soy solo un venezolano más con ganas de opinar, de aportar sus ideas a la problemática.
Habiendo dicho todo esto. Prosigo:
Considero un error juzgar a los que incurren en toda clase de injurias morales, desde las más pequeñas como un chisme de oficina, hasta el robo más injusto. Todos son víctimas de un sistema social que los ha devorado y los ha hecho esclavos de sí mismos sin ser consciente de ello.
El caer en argumentos moralistas al momento de desear un cambio en la conducta del otro es una pérdida de tiempo. Está muy confirmado por la psicología que la psiquis y la moral se manejan en lenguas diferentes. El motor motivacional más fuerte es la supervivencia y las leyes morales y jurídicas no son lo suficientemente fuertes como para impedir que un padre de familia robe comida de un local para alimentar a sus hijos. La idea de cambiar de adentro hacia afuera, de uno mismo hacia el país, no lo veo una decisión viable.
Considero que necesitamos un sistema que nos imposibilite seguir desarrollando antivalores en la conducta cotidiana; necesitamos que la policía funcione, que los infractores paguen multas muy elevadas y que los antisociales vayan a la cárcel.
La mejor muestra de ellos serán los antisociales inmigrantes, ellos, al enfrentarse con un sistema judicial funcional, fracasaran en sus cometidos de “vivos” y serán descartados por su entorno. Desde ese momento, esas personas tendrán que tomar una decisión: o cambian sus hábitos para sobrevivir en un país con leyes que se cumplen, o se regresan a Venezuela donde pueden realizar sus artimañas sin ser penados.
Teniendo en cuenta esto, mi propuesta es crear las bases de un nuevo sistema social desde Venezuela, donde a nivel laboral reine la meritocracia por encima del nepotismo y la demagogia. Rescatar la búsqueda de profesionales y técnicos calificados capaces de ejercer sus labores de manera satisfactoria en pro de la producción empresarial.
Aumentar las unidades tributarias exigidas por multa a todo infractor, persona natural o jurídica. Crear leyes que permitan imponer nuevas multas que luchen contra las conductas no deseadas; ejemplo: multar a un ciudadano por adelantarse en una cola para retirar dinero del cajero automático. Que cada una de estas multas sean aplicadas cuando se deba sin importar el contexto.
Incrementar los ingresos a todos los policías, ofrecerles salarios competitivos que los pongan al mismo nivel económico que los médicos, ingenieros y abogados. Este aumento debe ir acompañado de una previa purga en todos los organismos policiales e introducción de profesionales de la psiquis capaces de introducir filtros de alta exigencia para solo recibir a los más aptos para portar el uniforme. De esta forma la demanda de ingreso aumentará y la calidad de vida del policía en conjunto de su buen perfil psicológico lo harán incorruptible. Aplicar el mismo principio entre jueces y fiscales.
Atacar al infractor desde el bolsillo y no desde el reproche moral. El bolsillo es lo que en estos momentos más duele. Eventualmente, los que se adapten progresarán a nivel económico y se hará la asociación entre buen comportamiento=dinero emitiendo alarde de buenas conductas que serán reforzadas por la aprobación social. La finalidad es que eventualmente las multas ya no sean aplicadas y que paste con una mala mirada de un colectivo para que alguien se arrepienta de realizar una conducta no deseada.
Todos estas reformas tienen que ir acompañados de un cambio de gobierno y de políticas económicas, capaces de cambiar el rumbo macroeconómico venezolano eliminando el control cambiario, disminuyendo el déficit fiscal y educando al colectivo para que entienda que es el único camino para lograr los objetivos de recuperar a Venezuela. De volver a pintar al país como la joven promesa de los 60´ sin las dictaduras militaristas pero con el enorme capital humano que tenemos el potencial de desarrollar.
Es para mí muy importante contar con tu opinión sobre tan complejo tema, te invito a que dejes en los comentarios tus soluciones, las acciones que consideres que ayudarían a Venezuela y a los venezolanos a mutar y desarrollar una cultura de solidaridad y apoyo. Tu opinión es muy valorada.