La premonición de Laura
Afortunadamente, coincidieron su reposo y mis vacaciones. Ya ambos estaban por finalizar. Tuve que salir temprano, así que acordé con Laura que me esperase en el restaurancito de mi amigo André, para comer rico y sin cocinar.
El restaurante tiene pocas mesas, de inmediato la vi, pero desde la misma entrada observé su extraña expresión y una notoria lividez.
Después de un breve saludo inició el relato del extraño encuentro con un adulto mayor.
- Se acercó a mí y sin siquiera saludarme comenzó a hablar con cierta incoherencia " Tan inexplicable es la vida como la muerte. Sólo acostumbramos a preocuparnos más de la segunda cuando nos acercamos a ella y vamos sintiendo cada vez más vacíos a nuestro alrededor, sin importar los años" - susurró con voz temblorosa, quizá por la edad; quizá por el dolor.
Tez arrugada, morena, en la que contra el blanco amarillento de la córnea brotaban unos negrísimos y profundos iris que hablaban de intensidad de vida y plenitud humana.
Este personaje me impresionó en forma indescriptible, me produjo temor y atracción, tranquilidad y desasosiego, sensación de conocerlo de toda la vida e inseguridad frente a lo desconocido, todo en uno: una pieza de 1.80 de alto, con poquísima carne recubriendo las protuberancias óseas, que parecían presionar la piel desde su lado interno y le daban un extraño aspecto de tensión interior al rostro. Te digo que nunca creí que alguien tan aparentemente insignificante me afectara tanto. Y,
-Resumiendo- interrumpí- : Te impresionó un viejo alto, flaco y un poco chiflado.
- En verdad, tus resúmenes le cortan la inspiración a cualquiera. Hablemos de otra cosa.
Y hablamos de otras cosas. De los inciertos planes que tenía, mi próxima visita a Madrid, las compras pendientes. Eso era lo que yo buscaba con la brusca interrupción, cortar su perorata. Últimamente, Laura se enfrascaba en unas divagaciones sobre la vida después de la vida, las premoniciones y toda esa sarta de tonterías. Descubrí que cortar el tema la trae a la realidad.
Al día siguiente me reintegré a la oficina y dos días después Laura regresó a Madrid. Decidió irse en automóvil con un amigo que iba a resolver unos asuntos allí.
El ajetreo del reinicio del trabajo no me permitió contactar con Laura, ni siquiera dedicarme a la cocina, así que como viernes es viernes fui a cenar donde André. El me recibió cariacontecido y me ofreció sus condolencias. No entendí. Estaban mirando la tele, dónde en ese momento comentaban sobre la muerte de mi amiga Laura, en un terrible accidente automovilístico, llegando a Madrid. El chófer estaba en terapia intensiva.
La reportera de las noticias entrevistaba a un testigo, dijo su nombre y a...¡Era él! ¡lo reconocí! El viejo alto y flaco, de ojos negros. Siento que mi cerebro creció y amenaza con salirse del cráneo. Las sienes me van a estallar.
¿Cómo pudo Laura dar las características de ese testigo de su muerte a quién no conocía?
ESTE RELATO ES UNA FICCION. lOS ACCIDENTES SON REALES, lAS PREMONICIONES TAMBIEN.
U P V O T E F O L L O W R E S T E E M C O M M E N T