Una alternativa extraordinaria es la que brinda este reto: Volver sobre los pasos andados. Recapitular, valorar, por qué no, degustar las publicaciones propias, que duermen bajo muchas otras publicaciones que las han sucedido en el tiempo.
Aprecio la nominación por parte de @carolinaidrogo , quien lo recibió como legado de @matuca. Gracias a los dos.
La quinta y última publicación que rescaté para su lectura es una narración, donde lo autobiográfico crea tintes líricos. Con ustedes:
LA CASITA DEL RELOJ
Desde niña, el reloj de la cocina ejercía sobre mí cierta fascinación. Mi imaginación le añadía elementos insospechados para mi madre y los otros de la casa.
De mi autoría
Obsequio de mi tío, hermano de mi mamá, el reloj era un objeto invaluable para ella. Nada ni nadie podía retirarlo de la blanca pared de la cocina. En forma de casita a dos aguas, su techo anaranjado hacía un fuerte contraste con las blancas y brillantes baldosas sobre las que colgaba.
Cuando las diligentes y cálidas manos de mamá se movían sobre el mesón preparando la comida, yo la observaba, especialmente cuando amasaba sus recordadas empanadas gallegas, los pastelitos de media luna o cualquier otra exquisitez que salía de sus masas, de sus manos, y que quedaron para siempre impresas en mi memoria sensorial, en mi memoria emocional.
Y mientras las manos de mamá se movían con ligereza casi danzarina en la disposición de los ingredientes, su mezcla y hasta en el golpear de la masa, mi imaginación me llevaba los ojos hacia el mundo del reloj, donde la mágica danza de un duendecito que saltaba de una aguja a otra en rápidas piruetas y atrevidos saltos me atrapaba hasta que la voz de mi madre me traía de regreso con alguna instrucción específica que rompía el hechizo del reloj y me ponía en movimiento.
Durante mi adolescencia y primera juventud, pasada en esta casa, disfrutando de la cocina de mamá, de su protección desmedida y su amor a toda prueba, el mundo del reloj siguió existiendo pero nutrido por una imaginación más fogosa que doto al micro enano de la capacidad de hacer muecas, sacar la lengua e incluso realizar gestos obscenos, siguiendo el ritmo del tic, tac, tic, tac.
De mi autoria
Hoy, el duendecito se asoma en el centro de frutas del reloj, alarga las manos hasta las agujas. Siento que me mira pero no está seguro de que pueda salir. La volátil imaginación que lo creaba está presa en la mágica danza de aquellas manos tan arraigadas en mis recuerdos, tan presentes en mi presente, pero...ausentes.
El reloj sigue ahí, inmóvil, colgando de la blanca pared, sobre el mesoncito blanco. Sigo los ojitos de mi hijo que se dirigen a él mientras merienda y me pregunto qué duendecito o duendecitos su imaginación creará.

El RETO, Los 5 Post que más me gustaron, te permite publicar 5 post tuyos que consideres han sido los mejores o que más te gustó publicar.
Si quieres más detalles e información y deseas participar, entra Aquí: Además debes nominar a alguien interesado en continuar con el reto. Yo nomino a @sarita y a @josegilberto , para que se incorporen y revitalicen sus publicaciones preferidas.
SI TE GUSTÓ LA PUBLICACIÓN, VOTA Y COMENTA
UPVOTE AND COMMENT