El 8º pecado capital
En la tradición católica, los pecados capitales concentran las tentaciones que el hombre por su naturaleza puede fácilmente convertir en excesos y ocasionarse daños a sí mismo, por eso dentro de la misma tradición aparecen las fortalezas o virtudes que al desarrollarlas lo capacitan para autocontrolarse: humildad, moderación, castidad, solidaridad, serenidad y paciencia, caridad, diligencia.
Todos los que nacimos católicos conocemos al menos el nombre de esos pecados: soberbia, gula, lujuria, avaricia, ira, envidia y pereza; cuya existencia fue reforzada por los artistas de la pluma, el pincel y el cincel, al convertir alguno de ellos en tema de sus obras. Pero no es tan conocido es el que vendría a ser el octavo, la tristeza.
Fuente: https://pixabay.com/es/photos/bailarina-sal%C3%B3n-de-baile-bailarines-2878354/ Lujuria.
El primer teólogo cristiano que introdujo los pecados capitales fue el monje Evagrio Póntico (345 d.C. – 399 d.C.). En su obra «Sobre los ocho vicios malvados» también incluía el pecado de la tristeza. Entendía que esta emoción se opone al placer espiritual y comparaba la tristeza con un gusano en el corazón. (Esta cita textual está en hiper vínculo.)
Si reflexionamos por unos momentos, todos esos pecados capitales se originan en la exageración y falta de control de los apetitos carnales, es decir propios de la naturaleza humana. Como apetitos todos son necesarios para el sano desarrollo de un ser humano.
El amor propio, una adecuada auto-estima es fundamental para moverse en el ambiente social; su exceso es la soberbia, su positivo la humildad.
El alimento es indispensable para mantenerse vivo, tener apetito juega un papel importante en ello. Pero enloquecer comiendo, es actuar con gula o glotoneria y puede causar severos daños al organismo, entre los cuales la obesidad puede ser el más notorio y el menos significativo.
Fuente: https://pixabay.com/es/photos/pastel-de-embudo-la-grasa-caliente-2396099/ Gula.
La actividad sexual garantiza la continuidad de la especie humana, la procreación de los nuevos vástagos. El placer derivado del sexo es otro positivo dentro de las necesidades humanas, pero la búsqueda incontrolada de ese placer es el negativo y, muchas veces se genera en patologías de quienes se mueven en esos negativos. Por otra parte, en un concepto amplio, la lujuria se extiende al placer de los sentidos. El negativo estaría en este caso en exagerar la búsqueda del placer y colocarlo por encima de valores de mayor importancia. El positivo, en disfrutar las sensaciones que nos resulten gratas.
Fuente: https://pixabay.com/es/illustrations/ovejas-dormil%C3%B3n-gracioso-2056491/. Pereza
El avaro atesora, acumula. Tener llena su vida. Es también un desborde de las necesidades. Y contra lo que podría estimarse, no sólo acumulará riquezas sino que evitará compartir para no reducir sus tenencias. La solidaridad es el mejor antídoto para esta enfermedad del alma humana.
¿Y la ira? Si nos revisamos a nosotros mismos, por muy pacíficos y no agresivos que nos consideremos, seguro que encontramos pasajes de explosiones de violencia. Calma y cordura, dicen algunos. Otros afirmamos, respira profundamente, bota el aire y sigue. Son diferentes maneras de decir, serenidad y paciencia.
La pereza, esa especie de inercia que parece mantenernos pegados en el sofá o nos impide acometer un trabajo, es el extremo negativo de la innegable e irrenunciable necesidad de descanso. Y para controlarla la diligencia. No aplazar las tareas. Pero creo que si quienes centralizaron las áreas de posibilidad de pecado viviesen en nuestros tiempos, más que la pereza hubiesen colocado la hiperactividad, la evasión mediante la acción, para evitar tomar consciencia del sí mismo.
Fuente: https://pixabay.com/es/photos/tristeza-soledad-solo-triste-3662611/ Tristeza
¡Ah! ¡La envidia! Esa famosa señora que según la literatura ha destrozado más de una relación amorosa o hecho fracasar más de un noble proyecto. Para mi, la más fea de las pasiones humanas y que va mucho más allá del Yo también quiero para pisar los umbrales del si yo no tengo, tú tampoco. La caridad, otra manera de decir amor, se opone a la envidia y permite ver con entusiasmo y alegría el bienestar y logros de los demás.
Mencioné aquí la alegría. Una persona sana, es una persona alegre y un buen cristiano, encontrará en su espíritu la fortaleza necesaria para superar las visicitudes que le toque enfrentar. La tristeza permanente no sé si es un pecado pero si es una enfemedad. Conozco algunas personas con esta característica y en verdad, es una terrible enfermedad que golpea también al grupo familiar.
Todas las imágenes tienen identificadas sus fuentes. Los separadores son de mi propiedad y trabajados (como acostumbro a ahacerlo) a partir de la edición de una de mis fotografías)
Les dejo un par de de fuentes consultadas sobre el tema, pero quienes tengan interés en ampliarlo conseguirán mucha bibliografía al respecto.
https://significado.com/siete-pecados-capitales/
Ésta es mi participación para la Semana 75 del Reto12Votos, encaminado hacia su semana 100. Agradezco el tema seleccionado porque me permitió reflexionar y escribir sobre estos puntos e invito y
a integrarse esta semana. Pienso que la temática es de su agrado.
El Reto12Votos nació de la creatividad de y ha seguido adelante con la dirección de
y el empuje de la comunidad
que se solidificó en torno a él. El objetivo es formar una comunidad de lectores-escritores que se apoyen mutuamente, en un relación ganar-ganar. Si deseas integrarte, lee aquí.
Y nos vemos el domingo a las 4pm-Venezuela/9pm-España, en el programa Fusión de RadioSteemit.
CURACIONES
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