Mis postres aman mi cocina,
O sencillamente yo los amo a ellos,
Son para mi siempre consuelo,
Hacerlos me llena de ensueños,
Mis hijas perciben el aroma,
¡Y no es broma!
Llegan gritando ¡Mamá!
¿Qué preparas que huele sin igual?
Yo controlando los halagos,
Con cariños las hago a un lado,
Debo terminar el proceso,
Seguidamente se sientan lejos,
Ansiosas en el comedor,
De sus cuentos sacan lo mejor,
Para verme más feliz que nunca.
Saben que si mama está contenta,
a sus platos irán más panquecas.
Fotografía tomada de pixabay