Hace 5 años tomé consciencia de una situación que a día de hoy la mayoría de la población no ve como importante, o simplemente desconoce por completo el tema.
Desde que vi la decadencia y abyección de la mayoría de las industrias cárnicas, me vi en el profundo dilema entre ignorar y seguir con mis hábitos alimenticios regulares o sumarme al cambio no apoyando tal abominación como lo es el maltrato hacía las diversas especies.
Para mi en el momento fue una decisión bastante fuerte de tomar, así que decidí ir eliminando poco a poco el consumo de carne, lo primero que dejé de comer fue cerdo, lo saqué rotundamente de mi rango de consumos, pasó mucho tiempo hasta intentar sacar otras especies de mi lista, ya que para una joven entre lo 13 o 14 años es muy dificultoso desadaptar su dieta a la de su entorno familiar.
Años más adelante tomé la iniciativa de que independientemente de lo que se sirviera en mi casa abstenerme del consumo de carnes, mi madre viendo lo ocurrido durante prolongados meses opta en apoyarme sustituyendo la carne de origen animal por carne de soya, a ese punto me sentía tan plena y a la par con el medio ambiente, satisfecha con lo que hacía...
Pasados 8 meses me entero del terrible secreto que guardaba mi madre, ella mezclaba la regular carne animal con mi carne de soya, esta noticia me devasto tanto que por un momento sentí que nada había valido la pena, así que desistí y seguí con mi antigua dieta.
A día de hoy mi vida se basa en un perenne intento de eliminar el consumo de carnes de mi vida, sin embargo nunca logro estabilizar mi meta, no sé cómo sentirme al respecto, ya que sé el facineroso procesamiento de la industria, pero aun no me independizo de mi ambiente parental y crear una dieta ajena a la de ellos es un reto que hasta ahora no he podido superar, sin embargo, me veo en la labor de seguir intentando hasta alcanzar mi objetivo.