Bueno, queridos Steemians, hoy les contaré casi el final de la historia con piñas cultivadas en casa -publicación de hace 3 meses- y que gracias y
dos chicas lindas, que les invito visiten y quienes amablemente me han preguntado sobre ellas.
El proceso fue muy largo, imagínense: ¡el 1° de enero fue que descubrí que se comenzaban a formar! y hoy 22 de julio, prácticamente 7 meses después, estoy cortando la segunda. Fueron mini-piñas, no crecieron mucho, esta segunda incluso parece que es más grande la corona que la piña...
La pequeña, la corte hace aproximadamente 1 mes y la dejé así... me daba un no se qué partirla. ¡Era tan pequeña!
Llegó la bendita agua del cielo e hizo magia pues acababa de poner un fertilizante y parecía que la otra crecería más y sí creció un poco más, casi del tamaño de las originales y hoy la corté.
Estas piñas son de la variedad piña-miel, y a esta segunda en unos dos o tres días la abriré para probarla.
La segunda fue Dolly, la Beagle orejona, su sensible olfato me avisaba si le faltaba agua y miren hasta se atrevió a subirse a la tarima para salir bella...
Le siguió Milán, la Gigante de los Pirineos, aquí orgullosa por el logro, pues ella era quien se encargaba de cubrirla de pelos blancos, que ayudaban a ahuyentar a los bichos ansiosos por devorar la piña...
Aunque fue un proceso muy largo, me siento muy orgullosa de haber logrado cultivarlas, nunca se desanimen, todo en la vida da sus frutos tarde o temprano, los tiempos son perfectos para cada cosa. La paciencia también hay que saberla cultivar. Parecía una labor imposible, pero pese a ello, tuve siempre el apoyo de mi esposo quien también me apoyaba para que no le faltara agua. Todo fue sumando para lograr esta cosecha.
Hasta pronto, agradezco el tiempo tomado para ver esta publicación, las fotografías las tomé con mi celular Huawei P9 Lite... Les deseo una semana llena de bendiciones ♥