Hace unos días les comentaba en un post anterior acerca del Ron de Pecaya, un licor local con un alto grado alcohólico, muy aromático que empleé en uno de los postres que elaboré. Hoy les traigo un poquito más acerca de ese tipo de licores.
Hoy estábamos como antojaditos de tomar un licor y picar alguna cosa. Como no teníamos nada en casa, salimos a ver qué encontrábamos en algún bodegón y conseguimos esta delicia. Delicia por el aroma, delicia por el sabor y delicia por la presentación.
Éste es un licor muy parecido al Ron Pecayero o de Pecaya, de la misma gama, extraído del mismo tipo de agave, producido y comercializado por una empresa licorera del estado Lara. Se diferencian en dos cosas: éste es de color pardo (el de Pecaya es casi incoloro) y con un sutil sabor a madera que le aporta un carácter muy particular al cocuy, supongo (no soy experta en licores 😛) que se debe al proceso de macerado en barricas de roble que, según señalan ellos en su página web, es sometido este licor una vez destilado.
Lo que más me llamó la atención (diría mi esposo que yo soy muy hembrita 😆) es la presentación. Lo envasan en una pequeña garrafa de gres de lo más bonitica y viene con un pequeño vasito para servirlo, lo cual es ideal porque te da una buena medida de lo que debería ser un trago de este licor, el cual, debo decirlo, hay que tomar con cuidado porque es verdaderamente fuerte (45ºG. L.), es más para ir degustándolo que como para hacer brindis tras brindis, es de ese tipo de licores que lo tomas con calma, un quesito fresco de cabra, una buena conversación y de chupitos cortos pues, como diría mi abuelo, es regañón!
Es un licor relativamente económico, muy diferente a los famosos rones venezolanos comercializados en el exterior pero de calidad comparable a éstos, con un precio bastante por debajo de los mismos. Vale la pena probar (pero con cuidado, después no digan que no se los dije 😔).
¡Salud!