Desde que descubrí que podía hacer pan siempre ando probando fórmulas para mejorar o simplemente para cambiar un poco el sabor y la textura del producto final. He probado infinidad de fórmulas, con mayor o menor porcentaje de humedad, con hierbas y especias, con otros cereales adicionales y otras tantas variaciones. Una de las variaciones que en los últimos tiempos he probado es el procedimiento de levado, he procurado ir aumentando los tiempos de fermentación para ver qué tal va quedando y la verdad no me puedo quejar, salen unos panes deliciosos y con un aroma ¡indescriptible!
Hace unos días decidimos hacer pizza en casa e hice la masa que tradicionalmente hago para ello. La cosa fue que hice demasiada, mi gente estaba de golosos y les parecía que una pizza para cada uno sería poco, así que, debido a su empeño, hice el doble de la masa que habitualmente hago para cuatro pizzas grandes. Tal como me pareció desde el principio, resultó ser demasiado y ya luego de las cuatro primeras pizzas no me quedaron fuerzas para hacer las siguientes, además de que ya todos estaban llenos. Las otras cuatro masas las cubrí bien con papel film y las metí en la nevera con la intención de hacerlas al día siguiente. Por supuesto que no las hice, la pereza me ganó además de haber tenido que salir todo el día y cuando regresé en la tarde, nada que ver, no habían ganas de cocinar. Allí se quedaron de nuevo.
Al día siguiente me dije que ya no podía seguir sacándole el cuerpo a ese asunto o la perdería, así que decidí ponerle las manos a la masa! La destapé pensando que de pronto estaría dañada, le metí la nariz y... ¡Wow, que olor tan espectacular! Exquisito, sublime, no sé qué palabra lo podría describir de manera perfecta... Decidí hacerla pan, con ese tiempo de fermento tendría que tener un sabor excelente y una miga muy bonita.
En efecto, así fue, un pan exquisito, esponjoso, con una miga suave, húmeda y elástica. lo único que le cambiaría es el nivel de humedad para hacerle una costra más gruesa y crocante, además de una miga más alveolada pero aún así, no me quejo ni un poquito!
Aquí les dejo la receta:
- 750 g de Harina (si es de fuerza mejor pero si es todo uso también vale)
- 420 ml de agua (variable según el tipo de harina)
- 60 ml de aceite
- 15 g de sal
- 8 g de azúcar
- 8 g de levadura instantánea
Mezcla todos los ingredientes y amasa hasta integrarlos por completo. Deja reposar unos 10 minutos y vuelve a amasar hasta obtener una masa lisa y suave. Si vas a hacer pizza sólo déjala levar hasta que doble su volumen. Si te animas a usarla para hacer pan, ponla en un recipiente cerrado herméticamente o cubierto con papel film pero que tenga suficiente espacio para crecer. En cualquiera de los casos debes dejarla levar dividida en la cantidad de panes o pizzas que vas a hacer ya que no es bueno dividir la masa una vez que haya levado por ultima vez.
Se puede dejar levar toda la masa en una sola pieza, desgasificar, dividir y dejar levar una segunda vez, no pasa nada; de hecho eso fue exactamente lo que hice ya que, se suponía, la usaría de una vez y como no fue así, la desinflé y la boleé de nuevo antes de ponerla en la nevera.
Después de casi 48 horas en la nevera, la saqué, la estiré en un rectángulo que enrollé, la coloqué en un refractario engrasado y...
Una vez que haya levado por una hora le haces cortes en diagonal con un cuchillo muuuuy afilado de manera de que el contacto con la masa sea el mínimo y no se desinfle el pan. Enciende el horno y llévalo a 180 ºC. Estos cortes son importantes, no son simplemente adorno, si no le haces esos cortes tu pan se rasgará por donde sea (habitualmente lo hace cerca de la base) y no se verá muy bien o, peor aún, se formará la costra (se sella) y no permitirá que tu pan siga creciendo durante el horneado.
Una vez tengas en el horno caliente, mete el pan y baja la temperatura a 170 ºC. Hornea por 35 minutos o hasta que tengas doradito el pan 😊. Este tiempo puede variar, cada horno es un mundo así que pendiente, puede ser más o menos tiempo.
¡Et voilà, he aquí un pan fácil y exquisito! Eso sí, una vez más no olvides el principal ingrediente del pan: la paciencia. Si quieres un pan para ya de ya, ve a buscarlo en la panadería 😉.
¡Que lo disfruten!