En el patio de mi casa he logrado cultivar algunas frutas y verduras de las que más uso. He cosechado tomates, ají dulce, jengibre, limones, guanábana, patillas, melones y auyamas. De hecho, éstos tres últimos rubros son los que mejor se han dado y más han proliferado, quizá por la facilidad con que se dan esos cultivos acá en la Península de Paraguaná, el clima es ideal y, de hecho, hace algunos años la Península fue declarada territorio libre de mosca blanca, principal plaga de este tipo de cultivos.
Mi patio es relativamente pequeño y lo que allí hemos podido cultivar alcanza para autoabastecernos por un corto tiempo; eso sí, cuando una de esas matas comienza a parir, la cantidad de frutas que se sacan da como para comer todos los días por un buen rato y hasta para compartir con algunos amigos nuestra cosecha. Como los productos son perecederos, suelo limpiar y congelar una buena parte de ellos pero confieso que no me agrada mucho los congelados porque tienden a tomar un sabor distinto, nada como un producto fresco. Luego, en algún punto, resulta que estamos comiendo auyama, por ejemplo, en todas las versiones posibles.
Ahora mismo, tengo dos auyamas grandes sobre mi mesa, regalamos otro par de ellas a unos amigos y compartí la mitad de otra con una comadre. La mitad que me quedó la hice una parte en crema y con la otra parte hice una deliciosa torta de auyama, un postre muy popular y apreciado de mi país.
La auyama que usé para esta torta, aún cuando la retiré de la mata antes de madurar completamente, estaba súper cremosa, con un sabor intenso y con ese hermoso tono naranja, característico de este vegetal.
Les dejo por aquí la receta que seguí para hacer esta tortica.
Ingredientes:
- 450 g De harina todo uso
- 360 g De azúcar
- 6 g De polvo de hornear
- 1 y 1/2 Taza de aceite
- 4 Huevos
- 500 ml de puré de auyama
- Canela en polvo, al gusto
- Jengibre en polvo, al gusto
- Una cucharadita de vainilla
Comenzamos haciendo el puré de auyama. Para ello sólo necesitas cocinar la auyama y chafarla; la puedes cocinar en agua directamente, hacerla al vapor o asarla en el horno. Particularmente prefiero estas dos últimas opciones porque se intensifica el sabor, a diferencia de hacerla cocida, donde absorbe mucha agua y se diluye un poco el sabor de ésta. Como queremos un sabor bien intenso, les recomiendo que la horneen. Para ello sólo deben colocarla en una fuente para horno tapadita y la hornean hasta que esté blandita a unos 200 ºC.
Cuando ya tengas el puré listo y fresco, bates los huevos con el azúcar hasta blanquear, agregas el aceite por tandas para ir emulsionando y finalmente agregas el puré y la cucharadita de vainilla. Por otro lado, habrás cernido la harina con el polvo de hornear, la canela y el jengibre y la irás agregando por parte a la mezcla anterior, uniendo de forma envolvente con una paleta.
Listo! Colocas la mezcla en un molde engrasado y enharinado y al horno, que deberás tener a 200ºC. Vas preparando el cafecito con leche que en unos 35 minutos estarás disfrutando de una deliciosa torta de auyama!
La consistencia de esta torta me encanta, es una mezcla perfecta entre algo esponjoso y cremoso al mismo tiempo, tiene esa untuosidad que aporta el puré de auyama pero en una miga semi- aireada que queda espectacular!
¡Buen provecho!