Hace unos días me reuní con unos queridos amigos a los que no veía desde hacía un buen rato, de las cosas buenas que quedaron de mi etapa de profesora universitaria. No fue mucho el tiempo que estuve allí pero quedaron excelente amistades con las que se pasan las horas de manera fácil de lo mucho que se habla y se ríe.
Nos repartimos los insumos de nuestro pequeño compartir y a mi me tocó llevar el postre y como me encanta cocinar y consentir a mi gente pues me esmeré para prepararles algo que los dejara maravillados! 😍
Como ando en una etapa bastante intensa de experimentar con las masas, decidí que la próxima experiencia debía ser la masa danesa. Hace unos días vi en televisión la preparación de una trenza danesa que me dejó la boca hecha agua 😋 y qué mejor oportunidad para hacerla que reencontrarme con gente tan especial? 😄
Me puse manos a la masa (literalmente) y bueno, fracasé con la trenza... A veces las cosas no salen como uno quiere. El asunto es que la masa danesa no es tan sencilla como parece en primera instancia, yo diría que es una masa que está entre una brioché y un hojaldre. Con respecto al brioché es algo más grasa y sin huevos y en relación al hojaldre es como una si fuera una masa de hojaldre light y la mantequilla se incorpora directamente en el amasado, no entre capas como en el caso del hojaldre.
Era la primera vez que trabajaba con una masa con tanta grasa y tuve muchos problemas para incorporar la mantequilla, sobre todo porque estaba amasando de manera manual y no logré manejarlo bien. A mitad de camino me rendí 😕, aquello fue un patuque horroroso 😆 y terminé amasándolo lo mejor posible, sin agregar toda la mantequilla que decía la receta, dejé reposar el tiempo que debía, volví a amasar y reposé nuevamente, desinflé la masa, la doblé sobre sí misma en tercios y empecé a decidir qué hacía con ella...
Y bueno, cuando las cosas no te están saliendo bien, tú haz un rollo y todo se soluciona! 😉
Opté por los rollitos porque es una de las maneras más sencillas y seguras de hornear una masa, casi sin importar la humedad, es una apuesta segura. A esas alturas, luego del drama que me significó la masa, no quería dejar espacio para más errores, así que rollitos con ella! La estiré, la pinté con algo de mantequilla, la rocié con un poquitín de azúcar, le puse el chocolate, la piña en almíbar (preparada en casa) y venga! Un rollo que dividí cada cuatro centímetros y lo acomodé en mis fuentes de hornear, barnicé con huevo, 18 minutos en el horno a 180 ºC y listo, a disfrutar! 😋
La piña la corté y la puse a cocinar con suficiente azúcar para hacer el almíbar y con una raja de canela, la escurrí muy bien y el almíbar que me quedó lo usé para hacer un sirope para bañar los rollitos. El chocolate que usé es amargo porque así es que me gusta el chocolate (y el café!) Rocié con un poquito de azúcar porque la masa es bastante neutra, no lleva casi azúcar y siendo un postre, se supone que debe ser dulce.
Acá les dejo la receta de la masa (la que terminó siendo) por si quieren tener su propia experiencia, yo pretendo repetirla porque la verdad es que quedaron buenísimos, mis amigos (y mi familia) estaban encantados!
Ingredientes
- 650 g de harina
- 350 g de agua
- 12 g de levadura instantánea
- 50 g de azúcar
- 5 g de sal
- 200 g de mantequilla (la receta original ponía 285 g)
Pones todos los ingredientes en un cuenco excepto la mantequilla, de la que colocarás sólo 50 gramos. Integras todo muy bien, dejas reposar un rato en la nevera (unos 15 minutos) y luego comienzas a amasar añadiendo de a poco el resto de la mantequilla. Aquí les cuento que cuando vi que se estaba volviendo un poco engorrosa la cosa, decidí ir agregando cantidades exactas de mantequilla, por eso es que tengo claro que agregué sólo 200 gramos.
Cuando termines de incorporar la mantequilla, deja reposar la masa unos diez minutos y vuelves a amasar. Dejas levar la masa unas tres horas y la desinflas y la doblas sobre sí misma como un tríptico, la tapas y la dejas en la nevera hasta que vayas a usarla. Yo la dividí en dos partes e hice dos rollos, me salieron 24 rollitos divinos!
Con el almíbar de la piña, dos huevos enteros y una taza de crema de leche preparé el sirope cremoso con el que acompañé a esta delicia!
¡Buen provecho, ñam!