Se ha solucionado por fin. La cuestión era contratar un servicio de Internet y sufrir la ordalía de esperar y que te informen de todo. Porque esa es otro capítulo de la reflexión sobre el espíritu de estos tiempos: La comunicación telefónica para contratar servicios con una empresa sobrepasa ya lo kafkiano. Subcontratas, teleoperadores que te pasan la llamada con otros teleoperadores (no les culpo, he trabajado de teleoperador y sé las condiciones que hay y las directrices que reciben para contestar llamadas) y demás laberintos de la modernidad despersonalizada y la burocracia mercantil. Gracias por los piropos y un abrazo.
PD: Sobre Hermes tengo muchas cosas que decir todavía, creo que sobrepasa lo que quiero contar la cortedad de un artículo o un solo relato. A ver si le voy dando forma.
RE: Internet, la ansiedad y los espíritus del lugar