«Ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma.»
—François Rabelais
El espanto de Eurolia
La región de Cagri, país de historias insólitas, acontecimientos extraordinarios y belleza exótica, era una zona del mundo que se caracterizaba por las raras anomalías que ocurrían dentro de sus espacios territoriales, tal parece que los diversos intereses cósmicos que ocurrían se centraban únicamente en este lugar, perturbando el estilo de vida de sus habitantes.
Cagri poseía una naturaleza incierta y en buena parte inexplorada, las poblaciones que se encontraban aledañas a su extensa fauna preferían admirarla desde las lejanías. En tiempos anteriores, mucho antes de que las ciudades de Almagra y Serindia fuesen instauradas en sus territorios verdes, había un pequeño poblado que no pasaba de los mil habitantes, puesto que era una colonia cuando los primeros instauradores decidieron expandirse.
La región de Cagri fue un lugar muy deshabitado, de hecho, su vegetación imperaba en todas sus dimensiones no como hoy en día. Sin embargo, los colonizadores sustrajeron un terreno extenso de su espesura cerca del gran rio Marqués que se conectaba con el gran lago de Cagri, para poder construir aquella pequeña colonia; el pueblo de Eurolia. Empezó como un pequeño poblado de trecientos habitantes y posteriormente ya iban por mil. En realidad, no mucha gente nueva quería llegar a levantar una nueva vida en ese sitio de naturaleza tan abrumante, puesto que aún le faltaba mucho terreno que cortar.
A pesar de tener un poco de población humana, la gente de Eurolia se levantaba y se desenvolvía con rapidez, enfrentando los obstáculos habitantes de la región de Cagri, tomándolos como recursos naturales necesarios. Las personas comenzaron a experimentar con las especies de plantas e insectos que abundaban allí, las enfermedades siempre fueron un problema en ese territorio; sin embargo, los Eurolianos, no fueron movilizados por un simple grupo colonizador de comerciantes, sino de médicos, hombres de ciencias que buscaban elementos exóticos para poder formular nuevas medicinas experimentales.
Indudablemente, la región de Cagri no podía ser explorada sin una ayuda financiera colosal, es por eso que fue levantado aquel proyecto, uno que convenciera a los poderosos inversionistas de hacienda para poder incursionar en esa región. El proyecto fue aprobado por una mano misteriosa de mayor influencia, y los Eurolianos fueron enviados a colonizar aquel trozo de territorio. Fue así como se levantó Eurolia, llamada así por el nombre de la hija del hombre con mayor predominio en el proyecto, y comenzaron con los reportes de todos sus avances científicos.
A pesar de que Eurolia fue impulsada por pensadores de ciencia, estaba plagada de creencias místicas y paranormales, donde las personas relataban historias de seres con aspecto semi humano saliendo de los bosques, o criaturas gigantescas con forma de grotescos insectos volando a ras de los techos de las casas o de los árboles. Estas creencias populares se debían a que los habitantes de Eurolia, la mayoría de ellos eran campesinos que llegaron allí buscando una nueva vida, provenientes de lejanos poblados muy rurales y supersticiosos, hablando de criaturas que emergen de las fauces de la noche.
Uno de los medios de entretenimiento más empleados por estos pobladores era el relato, ya sea de misterio, fantasía o terror, y estas historias se repetían muchas veces, hasta convertirse en un hito común arraigado en las creencias populares. De tantas historias que la gente contaba, solo una llegó a ser cierta y fue un cuento tan sobrenatural como terrorífico. Era innegable también que la extensa vegetación que proliferaba dentro de la región de Cagri, ocultaba secretos sumamente sorprendentes, donde horribles criaturas que habitaban fuera de la compresión humana acechaban sigilosas a sus nuevos anfitriones.
El único espantoso caso que se registró fue el de Eduardo Camargo, un joven peón de finca con veintiséis años de edad que cada noche visitaba a su ardiente amante, quien era esposa de uno de sus compañeros de trabajo de hacienda. La relación de estos dos hombres no era de amistad, tampoco había rencor entre ellos, pero insinuaciones y miradas rastreras de Jazmín, esposa de aquel engañado hombre, atraparon en jaurías de lujuria al manso Eduardo. Cada noche se veían en la misma habitación, la de Eduardo, mientras que el esposo de Jazmín jugaba a juegos de azar con sus amigos en algún bar.
Una noche decidieron verse en un lugar recóndito a solo unos metros fuera del pueblo, para cambiar la rutina de su relación. El lugar en donde estaban era como una pequeña cabaña arruinada. Ellos estaban sentados en una pequeña baranda observando las estrellas cuando de repente, un horripilante ruido como de crujir retumbó en los oídos de Eduardo, quien miró con horror el suelo que estaba salpicado de sangre. Al mirar a su lado vio que algo enorme y puntiagudo como una espina gigante, había atravesado por completo el pecho de Jazmín desde la espalda. Al observar hacia atrás, vio como un largo brazo articulado salía de uno de los lados de la cabaña. Sin ningún esfuerzo el brazo se levantó y se llevó en un abrir y cerrar de ojos el cuerpo moribundo de Jazmín.
Eduardo se quedó paralizado por el terror y cayó en una especie de trance. De repente su cuerpo reacciona al escuchar chirridos y gruñidos, y se levantó a toda velocidad hacia el pueblo. Al llegar comienza a gritar como un loco hacia todas las puertas y ventanas de los edificios hasta llegar a la plaza central, desplomándose en el suelo y golpeándose fuertemente la cabeza.
Eduardo a partir de aquel día siempre contó la misma historia, sobre la zarpa negra que se había llevado a Jazmín. Fue recluido por demente y sus delirios no dejaban de sonar en los rumores de todos los habitantes del pueblo. Se dice que no dejaba de hablar de eso y en cada ocasión agregaba algo nuevo a su historia: “¡Maquina asesina!”, “¡insecto gigante!”, “¡ha probado ya la carne humana, rueguen por nosotros!” y cosas por estilo. Cada versión que vociferaba era como una descripción que él intentaba formular sobre el monstruo que se llevó a Jazmín.
Se dice que hubo más casos para aquella época pero que no hay registros porque fueron destruidos, ¿por quién? Aun no se sabe, pero se sospecha que fueron los grandes científicos cabecillas de la fundación de Eurolia, a los cuales no les conviene para nada este tipo de rumores que espantan a las personas. Sin embargo el pueblo avanzó con varias víctimas perecidas, y la criatura que duerme dentro de las entrañas de la vegetación de Cagri, aún podría subsistir gracias a sus hambrientos furores.
Escrito por
. Miércoles 5 de agosto del 2020
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