«Nuestras virtudes y nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se separan, el hombre deja de existir.»
—Nikola Tesla
En busca de los trofeos
Al estar establecidos ya los parámetros de la cacería, Catarina comenzó a asignarles roles a cada uno de los integrantes de la investigación. Habían dejado de ser testigos de una situación extraordinaria, para convertirse en miembros de una pequeña asociación, dedicada a capturar criaturas hibridas de tamaño humano y cuerpo de insecto.
Sandro, por sus conocimientos matemáticos específicamente en la logística, se encargó de la parte lógica del plan, supervisando y corroborando cada información que se proyectaba hasta culminar su objetivo.
A Nora se le asignó el rol de asistente de Sandro, puesto que no poseía un talento especializado en un área específica. Por muchos años trabajó como secretaria en la administración pública, pasando por varias áreas y direcciones: recursos humanos, administración de finanzas, administración de bienes, entre otras. Era buena en el manejo de documentación y también para las cosas técnicas, como el manejo de computadoras.
Fabio en realidad, no tenía una habilidad concreta y tampoco había trabajado nunca en un laboratorio de esa magnitud. El muchacho era un joven que pronto cumpliría la mayoría de edad, con poco conocimiento y uso en la tecnología, sin embargo, era un muchacho fuerte que le gustaba el trabajo pesado. Aunque estaba rodeado de avances tecnológicos caseros, prefería irse a la granja de su abuelo a trabajar en el campo que estar encerrado viendo la televisión. Por su fuerza física, Catarina le encargó llevar las pesadas herramientas que se usarían para atrapar a las criaturas, las cuales, también debían manipularse con mucha delicadeza, puesto que tienen la capacidad de aturdir.
Solo faltaba Eusebio, quien al final, Catarina lo asignó como acompañante en todas las búsquedas. Él y Fabio irían junto con ella a todas las capturas y también tendrían la misión de protegerla, ¿por qué?, porque Catarina poseía una información muy valiosa, algo que todos desconocían hasta el momento, pero sabían, que era importante y era lo único con lo que iban a parar todo eso. A parte de la jugosa recompensa que ella había prometido, era fundamental que sobreviviera hasta el final.
—De acuerdo todos pongan atención un momento. —Habló Catarina. —Los sensores de radiación comenzaron a detectar actividad, lo que significa que alguna de las criaturas se encuentra en un radio de cien kilómetros. Bajé el volumen porque no quería que interrumpieran las instrucciones que les he dado, pero lo subiré y encenderé la pantalla para que todos puedan verlo.
Catarina se detiene frente a una pantalla de plasma de cuarenta y cuatro pulgadas, la cual exponía gráficos de diferente radiación térmica, líneas transversales que marcaban diversos límites territoriales de la zona y puntos estratégicos en diferentes lugares de la ciudad.
—Fíjense en este punto amarillo. —Indicó Catarina señalando con la punta de su dedo en la pantalla. —Esto significa que una de las criaturas se ha instalado allí. ¿Ven el círculo rojo que la rodea? Es la radiación que emite, en algunas es más amplio que en otras. En teoría, entre más radiación emite más peligrosa es la criatura, bueno eso es solo una teoría.
—Espera Catarina. —interrumpió Eusebio. —Aun no me has explicado cómo funcionan estos artefactos.
—Es sencillo Eusebio. —Contestó Catarina tomando uno de los aparatos. —Las criaturas parecen tener sensibilidad a las frecuencias de sonido, entre más altas más dolorosas serán para ellos. Todos los aparatos están ajustados para que cuando las activemos, queden aturdidos. Solo tenemos que encender este botón cuando estemos a mínimo cinco metros de distancia de ellos.
—¿Y luego de capturarlos que se va a hacer con ellos? —Preguntó Fabio mirando con curiosidad el otro aparato.
—Una vez aturdidos en el suelo utilizaremos este otro aparato que contiene una sustancia que los paralizará por completo. Será divertido, es como atrapar insectos en medio del bosque.
Los demás no estuvieron de acuerdo con el comentario de Catarina, sin embargo, parecía que todo lo tenía ya preparado, solo tenían que seguir los lineamientos que había indicado y todo saldría bien para cuando entonces hayan terminado.
—Muy bien, ahora que ya todos saben lo que tienen que hacer, vayamos a buscar a la criatura más cercana que detectó el radar. Sandro y Nora, cualquier novedad nos avisan por teléfono, estaremos en línea todo el tiempo.
Ambos respondieron afirmativamente a las indicaciones de Catarina, mientras que Eusebio y Fabio salieron con ella por la puerta principal. Se devolvieron por el mismo camino, hasta el auto de Catarina, con todos los materiales para la captura. Eusebio se preguntaba cosas sobre la zona donde se encontraban, era tan aislada, que no tenía siquiera un cuerpo de vigilancia, al parecer, las cosas que ocurrían en esa parte de la corporación ASTRA era de extremo ultra secreto.
Salieron de la zona y tanto Eusebio como Fabio se sorprendieron al ver que en solo diez minutos habían llegado a la ciudad, como si hubieran pasado por una especie de atajo inter dimensional. Llegaron a la zona mencionada, y a solo unos segundos, Sandro llamó al teléfono de Catarina para notificarles.
—La criatura al parecer se encuentra rodeada de material de concreto, quizás esté bajo tierra, dentro de un refugio o un túnel. El material hace poca interferencia pero es notoria su presencia. —Dijo Sandro mientras estaba frente a la pantalla.
—Entendido Sandro. —Contestó Catarina con voz seria.
El trío de cazadores se encaminó a la zona especificada teniendo como guía un pequeño artefacto portátil que detectaba la radiación a una corta distancia. Al estar el indicador captando mucha actividad, se detuvieron frente a una especie de casilla de concreto con las ventanas selladas. A cierta distancia de la puerta se podía percibir un calor excelso, tuvieron que alejarse unos pasos para poder continuar con su misión.
—Fabio, pásame el artefacto de frecuencias. —Dijo Catarina. —Abriré la puerta de una patada y activaré el aparato. Eusebio, cuando la criatura salga, utilizas el otro aparato para inyectarle la sustancia en cualquier parte de su cuerpo.
Eusebio asintió con la cabeza ante el plan de Catarina, y cada uno de ellos se preparó.
—¿Listos? Voy. —Dijo Catarina antes de acercarse a la casilla y abrir la puerta de metal caliente con una patada. Colocó el artefacto en el suelo rápidamente y activó los emisores de frecuencia. Después de unos segundo, una bestia enorme e hibrida con aspecto de saltamontes humano salió de la casilla y se tiró al suelo retorciéndose.
—¡Rápido Eusebio, hazlo! —Gritó Catarina.
Raudamente Eusebio se abalanzó contra la criatura y le inyectó la sustancia. Después de unos segundos, el hibrido empezó a dejar de convulsionar hasta quedarse inerte por completo. Fabio lo cubrió con una gran lona negra y enrolló su cuerpo como si fuera un capullo.
—Listo… ¿no fue tan difícil verdad? —Dijo Catarina en tonos sarcásticos.
—Espero que tengamos ese mismo buen humor al terminar la noche. —Dijo Eusebio en tono serio.
—¡Ay tranquilo! —Dijo Catarina. —Si seguimos así como vamos terminaremos pronto, ahora vamos a llevar a este muchachón a la parte de atrás de la camioneta.
Fabio y Eusebio montan a la criatura en la camioneta mientras Catarina se comunica con Sandro para ver si había otra actividad en aquella zona.
—De acuerdo muchachos. —Dijo Catarina unos segundos después. —Parece que tenemos una segunda víctima cerca de nosotros, vayamos a buscarla antes de que se movilice de donde esté.
Escritor por
. Miércoles 29 de Julio del 2020
Otros relatos de la serie: La Maldición de Radath
| Primera Parte - El regreso | ![]() |
|---|---|
| Segunda Parte - Radath | |
| Tercera Parte - Catarina | |
| Cuarta Parte - Los Cazadores |
