Este 30 de diciembre de 2025 decidí aventurarme a despedir el año en el Pico Naiguatá.
Desde hace mucho que quería volver a hacer esta cumbre tan imponente y espectacular. Hace 10 año fui por primera vez y quedé con ganas de volver en mejor condición física. Aquella vez ya estaba activa, solía correr pero no pasaba de 7K en promedio, hacía alguito de funcionales y subía de vez en cuando a Sabas Nieves, El Banquito, El Humboldt, sin embargo, esta es una ruta bastante dura, tanto así que aquella vez subí un sábado, acampé y bajé al día siguiente, y duré 2 días que casi no podía caminar, tenía mucho dolor en todo el cuerpo.
Esta vez fue completamente distinto, para empezar, subimos de madrugada, arrancamos a la 1 am, con un clima que estuvo bastante duro, nos llovió durante casi toda la ruta, había muchísima brisa helada que no había forma de que se fuera, el frío que sentía era una cosa que no sé ni como describirlo, había que transitar el camino con mucho cuidado porque por la misma lluvia habia pantano y piso mojado en general. A pesar de todo esto, acepté con humildad y respeto que así nos tocó vivir este ascenso, fui un paso a la vez, pidiéndole a Dios y a la montaña que me dieran fuerza, resistencia, subir con bien y bajar con bien. Al llegar a la cruz, estuvo siempre muy nublado, hacía el intento de despejarse pero en general se mantuvo nublado, para que no se nos hiciera muy tarde, decidimos comenzar a bajar, hubo un momento en el que sí se despejó un poco más, pero de resto hubo muchas nubes, neblina y frío. Finalmente bajamos bien y estoy muy agradecida y contenta porque sin duda lo hice en mejor condición física, al día siguiente amanecí con dolorcito muscular pero cero cero grave, en general amanecí muy bien!
Aproveché de hacer este ascenso para soltarlo todo en esta cima, agradecer por todo lo que viví en el 2025 y hacer espacio para que el 2026 sea un muy buen año, mucho mejor que el anterior.
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