Esta semana fue intensa, llena de entrenamiento, emociones y una noticia que todavía me cuesta asimilar.
El martes volvimos a la pista después de algunos días. Fue un entrenamiento fuerte. La verdad es que todavía arrastro el malestar de la gripe, y creo que toda esta semana he estado entrenando con ese pequeño malestar encima. Aun así, fui a la pista, luego al gimnasio y después pasé por donde Anyo, nuestra fisioterapeuta, porque estaba bastante cargada. El cuerpo lo sentía pesado, pero al mismo tiempo tenía claro que había que seguir trabajando.
El miércoles me tocó mi sesión de piernas en el gimnasio. Fue un entrenamiento exigente, pero necesario dentro de la planificación. Por ahora los miércoles en la noche no estoy haciendo nada adicional; los estoy dejando para descansar y recuperarme bien.
Ese mismo miércoles en la noche llegó una noticia que cambió completamente el rumbo de la semana. Mi coach y yo nos enteramos de algo que habíamos estado esperando desde el chequeo de la semana pasada. En ese momento los tiempos habían sido pequeños y parecía que tal vez no alcanzaría el cupo… pero finalmente sí. Sí quedé.
Fui seleccionada para integrar la selección nacional de trail de Venezuela y representar al país en el Campeonato Sudamericano de Trail y Montaña que se realizará en Bolivia del 16 al 19 de abril.
La noticia nos tomó por sorpresa. Esa noche todavía estábamos procesándolo. Mi entrenador es una persona que respeta mucho mi manera de vivir estas cosas, así que no quiso decir nada de inmediato. Pero yo sé que para él esto también significa muchísimo.
El jueves en la mañana salí a hacer la ruta Salen. Fue medio intenso. Ese día también tenía un compromiso especial: me iba a encontrar con una prima porque se cumplían dos años del fallecimiento de mi tía. Decidimos recordarla haciendo algo que a ella le encantaba: tomar café con pan dulce. Fue un momento sencillo, pero muy significativo.
Ese mismo jueves también decidí compartir la noticia con el equipo. Le dije a mi entrenador que también es capitán del equipo, que lo anunciáramos, y la verdad es que la respuesta fue muy bonita. Recibí muchísimas felicitaciones y palabras de apoyo. Cada uno, desde su manera particular de ser, me hizo sentir su cariño.
El viernes tocó trabajo fuerte de glúteos en el gimnasio. Incluso le puse un poquito más de peso de lo normal, porque siento que ahora toca exigirme un poco más. El objetivo está claro y sé que tengo la capacidad de hacerlo.
Esa noche descansé porque el sábado nos esperaba montaña. Me tocó hacer bombillo y medio. Fue duro, porque todavía siento que la gripe sigue ahí, como si el cuerpo arrastrara todo ese malestar. Pero aun así lo logré.
El domingo tenía planificado hacer mi fondo de 60 a 90 minutos en Zona 2. Sin embargo, el cuerpo habló claro. Amanecí con el malestar de la gripe bastante presente y entendí que lo mejor era descansar. Pensé en hacerlo más tarde, pero decidí escuchar al cuerpo. Como dice mi entrenador muchas veces: menos es más.
Así que el remedio fue algo diferente: ir al cine con una amiga.
Fue una semana bastante agitada, llena de trabajo, cansancio, emociones y, sobre todo, una noticia enorme. Ahora toca seguir entrenando fuerte para dejar en alto el nombre del equipo, el trabajo de mi entrenador y, por supuesto, dejar en alto mi nombre.
Cierro esta semana con una frase que todavía estoy aprendiendo a decir:
Soy parte de la selección nacional de trail de montaña de Venezuela.
La felicidad no necesita filtro