Correr no se trata solo de poner un pie delante del otro; se trata de con quién compartes el camino. Mi reciente entrenamiento de 8 kilómetros con el equipo LPG Runners fue una verdadera descarga de adrenalina, pero, sobre todo, una experiencia llena de lo que nosotros llamamos "mucho amor". Desde el primer estiramiento hasta el último sprint, la atmósfera estuvo cargada de una energía vibrante que hace que cualquier reto parezca pequeño.
Comenzamos la ruta con el sol acompañándonos y las risas marcando el ritmo. En el equipo LPG, no solo entrenamos el cuerpo; alimentamos el espíritu. Esos 8 km fluyeron entre palabras de aliento, choques de palmas y esa complicidad única que solo se construye cuando sudas la camiseta por un objetivo común. Cada kilómetro recorrido fue un recordatorio de que somos más fuertes cuando corremos juntos.
La meta no fue solo el final del trayecto, sino la satisfacción de haberlo dado todo rodeada de gente maravillosa. Cerramos la jornada con el corazón a mil y el alma llena de gratitud. Gracias, LPG Runners, por ser ese motor que impulsa mis ganas de mejorar. ¡Esto es solo el comienzo de muchos más kilómetros cargados de fuerza, disciplina y, por supuesto, muchísimo amor!