Con este post cierro el trabajo que he venido publicando acerca del poeta Arthur Rimbaud, pilar de la modernidad poética (Puedes encontrar los enlaces de los anteriores al final). Finalizaremos nuestro tratamiento de Una temporada en el infierno y pasaremos a hablar de la valoración y aportes del poeta francés.
De "Mañana":
Desde el mismo desierto, en la misma noche, siempre se despiertan mis ojos cansados bajo la estrella de plata, siempre, sin que se conmuevan los Reyes de la vida, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. ¡Cuándo iremos más allá de las playas y de los montes, a saludar el nacimiento del trabajo nuevo, la sabiduría nueva, la huida de los tiranos y de los demonios, el fin de la superstición, a adorar —¡antes que nadie!— la Natividad en la tierra!
¡El canto de los cielos, la marcha de los pueblos! Esclavos: no maldigamos la vida.
De "Adiós"
¡Yo! ¡Yo, que me dije mago o ángel, dispensado de toda moral, he sido devuelto al suelo, con un deber por encontrar y con la rugosa realidad por abrazar. ¡Campesino!
¿Me equivoco? ¿Será la caridad hermana de la muerte, para mí?
En fin, pediré perdón por haberme alimentado de mentira.
Y adelante.
Pero ¡ni una sola mano amiga! Y ¿dónde hallar socorro?
(…)
Hay que ser absolutamente moderno.
Sin cánticos: mantener el terreno ganado. ¡Dura noche! La sangre seca me humea en el rostro, y dentro de mí no tengo sino ese horrible arbolillo… El combate espiritual es tan brutal como la batalla de los hombres; pero la contemplación de la justicia es poder exclusivo de Dios.
Es, no obstante, la víspera. Acojamos todos los influjos de vigor y de ternura auténtica. Y cuando llegue la aurora, armados de una ardiente paciencia, entremos en las espléndidas ciudades.
Estos dos fragmentos nos muestran la conciencia de un hablante que, de vuelta de una desoladora experiencia, se reconoce en su caída y se reconcilia con su espíritu religioso y libre, pero no desde una visión retrógrada, sino iluminada (no por casualidad su segundo y último libro se titulará Iluminaciones), estimulante y visionaria.
Aportes y valoración
Son muchos los aspectos que se pueden apuntar en la valoración de la obra de Rimbaud y su trascendencia para la poesía moderna. Aquí señalaremos solo algunos de ellos.
- De sus cartas, se desprende la concepción del poeta como vidente, como alguien que cultiva la facultad de vislumbrar, a lo que se une la búsqueda de lo nuevo y las posibilidades poéticas de la alteración consciente de los sentidos mediante el ejercicio de sus recursos interiores.
- Es fundamental su contribución en el paso de la poesía en verso a la escrita en prosa; aunque tiene sus inicios en Bertrand y Baudelaire, Rimbaud produce el cambio radical en sus dos libros mencionados, lo que viene a constituir un salto cualitativo en la poesía moderna. Y en el fondo, Rimbaud tiene la conciencia de que no es solo la forma exterior lo que hace el auténtico talante de la poesía; este depende del proceso interior desde la cual brota o que origina.
- Si bien hay un trabajo sonoro y rítmico en la palabra, las cualidades visuales prevalecen sobre las auditivas. Como advierte la crítica, con este rasgo Rimbaud parece anticipar la afinidad entre la poesía y el arte plástico que se desarrollaría en el siglo XX. Esta cita suya es muy clara al respecto: “Tenemos que arrancar a la pintura su vieja costumbre de copiar para hacerla soberana. En lugar de reproducir objetos, debe provocar excitaciones por medio de líneas, colores y contornos sacados del mundo exterior, pero simplificados y dominados: una verdadera magia”.
- Así, también se ha declarado el aporte de Rimbaud en la concepción del sujeto poético y sus influencias definitivas posteriores, sobre todo en movimientos tan capitales para la estética contemporánea como lo fue el Surrealismo. Citamos lo apuntado por Balakian: "El culto sutil y profundo del 'yo' sugerido por Rimbaud constituía una revisión del concepto del inconsciente y el sueño con destino a los futuros poetas".
- Rimbaud lleva a cabo en su poesía lo que algunos han denominado "destrucción de la realidad" o "des-realización". Se ha hablado de "huida de la realidad", pero en verdad se trata de un desquiciamiento de esta bajo el poder del sujeto poético. La posición rebelde de Rimbaud surge como una conciencia de la insuficiencia de la aprehensión de lo real y la inaccesibilidad a lo desconocido, y entonces la realidad se nos entrega como caótica, descompuesta. Lo que puede llamarse "dialéctica de la modernidad", que ha caracterizado a la poesía y al arte posterior a él, como precisa Friedrich.
- De modo que el "infierno" de Una temporada… no es una construcción imaginaria del más allá, "sino un delirio aquí en la tierra". La rebelión de Rimbaud contra un mundo dominado por valores hipócritas, esclavizantes, que él veía como herencia cristiana. Sin embargo, como bien dice Friedrich: "La oposición de Rimbaud es del tipo de las que precisamente se mantienen bajo el poder de aquello contra lo cual se yerguen. Rimbaud mismo lo sabía. En Una temporada en el infierno esta conciencia se transforma en poesía."
- No obstante, su vida y obra seguirán iluminando –como faro imprescindible, aún después de su retiro y su silencio–, la poesía y el arte de nuestros tiempos y del futuro, sin duda, como ya sucedió con la asimilación de su obra por los jóvenes del siglo XX (Bob Dylan, Jim Morrison, Patti Smith, en la música) y numerosos escritores (Octavio Paz, Rafael Cadenas, por citar dos muy apreciados por mí), o en el cine (Total eclipse de Agnieszka Holland).
Referencias bibliográficas
Balakian, Anna (1969). El movimiento simbolista. España: Edit. Guadarrama.
Friedrich, Hugo (1974). Estructura de la lírica moderna. España: Edit. Seix Barral.
Rimbaud, Arthur (1980). Obra completa (edición bilingüe) (10ª edic.). España: Libros Río Nuevo
Rimbaud, Arthur (1986). Una temporada en el infierno / Iluminaciones / Carta al vidente. Venezuela: Monte Ávila Editores.
Gracias por su atención.
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