Temblores
Tiembla como antesala al cansancio
y sus músculos alternan
entre la inmovilidad y el espasmo.
Con los ojos mirando al cielo
sus manos se vuelven puños
y las uñas dardos
y un grito indeciso ronda su garganta
sin saber si salir a escena
o mejor quedarse callado
mientras el agua de la presa
se desborda e inunda todo a su paso.
Como un péndulo se balancea
oscilando y trepidando
cada vez más rápido, más alto,
cuando una nueva réplica derrumba
lo poco que aún no había colapsado.
Los músculos del cuerpo se tensan
formando un arco
y un grito se decide y escapa de sus labios
al tiempo que mil flechas salen volando
y el corazón se detiene un instante
sin poder evitarlo.
Después del terremoto
se miran a los ojos
entre tensos y aliviados.
Mañana ya recogerán los escombros
regados en las sábanas
y de entre los restos, como el fénix,
la pasión renacerá de nuevo
y volverá a enfrentarlos.
©bonzopoe, 2021.
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