Volver de viaje
Después de un viaje nada es lo mismo,
todo regresa cambiado,
enriquecido, pero alterado.
La maleta con nuevas abolladuras,
las etiquetas con nueva compañía,
los pasaportes con nuevos sellos
que evidencian arribos y partidas.
La ropa por más que se cuide se maltrata,
y no importa que tan bien se doble,
siempre alguna arruga se vuelve
su nueva inquilina para siempre.
Lo mismo le pasa al corazón,
que por más que lo planches
nunca vuelve a ser el mismo de antes,
siempre tiene alguna marca de peaje,
una nueva cicatriz o ilusión,
o un pedazo que se rebeló
y nunca del viaje volvió.
Otros textos de esta serie:
Nota: Imagen de portada realizada con Microsoft Powerpoint usando la fuente señalada
Si llegaste hasta acá muchas gracias por leer este publicación y dedicarme un momento de tu tiempo. Hasta la próxima y recuerda que se vale dejar comentarios.