Si me dices si
Nunca lloré de mayor, sólo de niño,
es como si hubiera agotado
mi dotación de lágrimas por anticipado
y estuviera seco por dentro.
Sueño mucho con agua,
como si una parte de mi la extrañara,
como si una parte de mi
quisiera volver al origen
o abastecerse de nuevo.
Sueño con mi madre,
con su vientre cálido
como sol de la mañana,
con su olor a rosas y violetas
con su sangre conectada a la mía.
Y nado en ella sabiendo
que somos lo mismo,
y siento que lloro o que ella llora,
que es casi lo mismo,
pero al despertar todo sigue igual.
Pero últimamente
hay un sollozo que me ronda,
un vacío en el pecho
que me pesa como un mundo,
y una niebla que opaca mi vista
si te pienso y tu no estas.
Es como si algo se incubara dentro
y de repente quisiera salir,
como si ahora yo fuera el vientre
y algo se gestara dentro de mi,
algo vinculado a ti.
Es una lagrima, lo sé,
la primera pero no la ultima
si algún día logra salir,
si logra deslizarse por mi rostro
hasta tus labios en mi.
Yo soy el padre,
pero la madre eres tu.
Es un hijo que concebimos por separado,
en secreto, sin saberlo,
pero que podemos recibir al mundo juntos,
si me dices SÍ.
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