El 17 de enero de 1600, es decir, hace 425 años, nació en Madrid quien iba a ser uno de los grandes dramaturgos de la lengua española, particularmente, del teatro barroco español: Pedro Calderón de la Barca. Fue poeta, pues el teatro se escribía en versos métricos y rimados, con una vida muy activa en la que pasó de ser estudiante de Derecho, a soldado, peleando en varias batallas (en una de ellas salió herido) hasta convertirse en sacerdote.
Escribió, al modo de su maestro Lope de Vega, una obra dramatúrgica muy extensa y diversa, que incluyen géneros como el drama, la comedia, el auto sacramental (en el que fue uno de los más destacados autores), el entremés, la zarzuela (de la cual se le considera uno de sus iniciadores). Se le reconocen diversos aportes en la renovación del teatro español, entre los que sobresalen la importancia que dio a los dispositivos escenográficos y a la música.
En años pasados le dediqué dos microficciones, que, de estar interesados, pueden ver en estos enlaces: 1 y 2.
Además de los temas religiosos y morales, tan propios de su época, escribió obras con temas filosóficos, o existenciales, podría decirse hoy. Es el caso, por excelencia, de su obra La vida es sueño, con la cual jugué en las microficciones aludidas.
Aunque siempre será fascinante hablar de ella, decidí destinar este post a comentar brevemente otra de sus grandes obras, que es también de sumo interés: El gran teatro del mundo, que escribiera quizás en la década de 1630, pero que fuera publicado por primera vez en 1655.
En esta obra, Calderón retoma el tópico (ya estaba en la tradición, de cierta manera) del mundo como un teatro, en algún modo vinculado con el tópico de la vida como sueño, dada la relación que supone entre realidad y ficción, tan característica de la elaboración del pensar barroco.
El gran teatro del mundo es una gran alegoría, ya que se trata de una ficción donde se nos presentan valores y significados a través de personajes abstractos o figurados. En esta representación intervienen 11 personajes, entre ellos: el Autor, el Mundo, la Hermosura, la Discreción, el Rey, el Rico, el Pobre.
El Autor –una suerte de Dios– convoca al Mundo –su creación– para que componga y realice la representación en la que él asignará los papeles –los personajes de dicha obra– con sus respectivos vestuarios. Terminada la obra, se los quitará y el Autor los invitará a un banquete.
El aspecto que me interesa resaltar de esta obra es su carácter metaficcional, es decir, siendo una obra ficcional, habla de la ficción; dicho de otro modo, es una obra metateatral, cuya materia y tema central es el teatro mismo, para comunicarnos una reflexión acerca de la existencia.
Por su extensión, solamente presentaré algunos fragmentos donde pueda advertirse la manifestación del tópico indicado
Autor:
Pues soy tu Autor, y tú mi hechura eres, / hoy, de un concepto mío / la ejecución a tus aplausos fío. / Una fiesta hacer quiero / a mi mismo poder, si considero / que solo a ostentación de mi grandeza / fiestas hará la gran naturaleza; / y como siempre ha sido / lo que más ha alegrado y divertido / la representación bien aplaudida, / y es representación la humana vida, / una comedia sea
la que hoy el cielo en tu teatro vea. / Si soy Autor y si la fiesta es mía, / por fuerza la ha de hacer mi compañía. / Y pues que yo escogí de los primeros / los hombres, y ellos son mis compañeros, / ellos, en el Teatro / del mundo, que contiene partes cuatro, / con estilo oportuno / han de representar. Yo a cada uno / el papel le daré que le convenga, / y porque en fiesta igual su parte tenga / el hermoso aparato
de apariencias, de trajes el ornato, / hoy prevenido quiero / que, alegre, liberal y lisonjero, / fabriques apariencias / que de dudas se pasen a evidencias. / Seremos, yo el Autor, en un instante, / tú el teatro, y el hombre el recitante.
Mundo:
Ya que de varios estados / está el teatro cubierto, / pues un rey en él advierto, / con imperios dilatados; / beldad a cuyos cuidados / se adormecen los sentidos, / poderosos aplaudidos,
mendigos, menesterosos, / labradores, religiosos, que son los introducidos / para hacer los personajes
de la comedia de hoy, / a quien yo el teatro doy, / las vestiduras y trajes, / de limosnas y de ultrajes, / ¡sal, divino Autor, a ver / las fiestas que te han de hacer / los hombres! ¡Ábrase el centro / de la tierra, pues que dentro / della la escena ha de ser!
(...)
¡Corta fue la comedia! Pero ¿cuándo / no lo fue la comedia desta vida, / y más para el que está considerando / que toda es una entrada, una salida? / Ya todos el teatro van dejando, / a su primer materia reducida / la forma que tuvieron y gozaron; / polvo salgan de mí, pues polvo entraron. / Cobrar quiero de todos con cuidado / las joyas que les di con que adornasen / la representación en el tablado, / pues solo fue mientras representasen.
(...)
Esto, el Autor, si bien o mal lo has hecho, / premio o castigo te tendrá guardado, / que no me toca a mí, según sospecho, / conocer tu descuido o tu cuidado: / cobrar me toca el traje que sacaste, / al teatro pasad de las verdades, / que este el teatro es de las ficciones.
Pobre:
Ya acabado tu papel, / en el vestuario ahora / del sepulcro iguales somos, / lo que fuiste poco importa.
(...)
Autor del cielo y la tierra, / ya tu compañía toda, / que hizo de la vida humana / aquella comedia corta (…)
Si bien es difícil sin leer la obra completa, comprender cabalmente su valor y sentido (dejo al final enlace para su versión digital), en los fragmentos reproducidos considero que pueden observarse parcialmente.
El carácter metaficcional (metateatral) está manifiesto. Es un aporte que tendrá un importante valor para el arte, en general, y la literatura moderna, que, representando, se referenciará a sí mismo.
El sentido filosófico también es relevante: la vida es un juego de representaciones –un teatro, diría La Lupe–, donde jugamos papeles (roles) decididos por un autor, y de los que somos despojados en la muerte, llamados, luego, al ágape eterno, en el sentido religioso.
Referencias:
https://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_Calder%C3%B3n_de_la_Barca
https://es.wikisource.org/wiki/El_Gran_Teatro_del_Mundo/Obra
