Retomo mi breve estudio de la modernidad en la novela Don Quijote de la Mancha de Cervantes, a propósito del Día de la Lengua Española y del Libro. Puedes ver aquí la primera parte. y la segunda.
Volvemos a la relación autor / narrador / lector.
En el cap. IX se nos presentará un nuevo nivel de desplazamiento y complejidad. La autoría primaria –una nueva o la misma anterior, esto queda ambiguo– es identificada en los manuscritos encontrados por el autor-narrador. El nombre del autor es ”Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo”. Tales manuscritos serán “vueltos en lengua castellana” por un “morisco aljamiado”, quien servirá de traductor. En adelante, conocemos la historia escrita por Cide Hamete Benengeli reescrita (traducida) por el morisco. O mejor, leemos la narración de un lector que lee a su vez la narración de otros: del traductor (el morisco) y del autor (Cide Hamete).
En resumen, tendremos tres niveles autorialesnarrativos. Se ha consumado un desdoblamiento complejo en el palo del relato (el texto), pero que se expresará por la voz del narrador, el cual arropa toda esta interioridad con su narración, manteniendo siempre, hasta el final, las referencias a la voz de los autores implícitos primarios: “Cuenta Cide Hamete Benengeli…”, “Cuenta la historia…”, “Y el prudentísimo Cide hamete, dijo a su pluma…”, entre otros ejemplos.
Todo esto se refiere al plano textual. En el plano diegético (la historia contada), hallaremos una multiplicidad de voces narrativas asumidas por diferentes personajes protagonistas o testigos (homo o heterodiegéticos), entre las cuales destacan las voces de Don Quijote y Sancho. Este estado narrativo profundizará con la inclusión de las referencias al Don Quijote apócrifo y con el dialogismo entre la primera parte de Don Quijote, que pasará a ser un libro aparte que tendrá carácter de texto de referencia en la segunda parte, y ésta.
Un destinatario implícito explicitado
Se manifiesta también en Don Quijote la presencia explícita de un destinatario; esta representación es vaga a veces: otras, más determinada. Son las apelaciones a un lector que juega el rol de narartario (denominación teórica), ya que se le evidencia a través de la exhortación, se le supone leyendo, se le provoca a una participación dirigida, como vemos en expresiones tales como: “como se verá adelante”, “todo lo que el prudente ha leído”. O en ejemplos más nítidos, como el del cap. XLIV:
Deja, lector mable, ir en paz y enhorabuena al buen Sancho, y espera dos fanegas de risa que te ha de causar el saber cómo se portó en su cargo.
Y en tanto, atiende a saber lo que le pasó a su amo aquella noche; que si con ello no vieres, por lo menos desplegarás los labios con risa de jimia (…)
La incorporación del narratario, tan usado por nuestra literatura moderna y contemporánea, se corresponde con toda la dialéctica autor / narrador / lector que hemos intentado precisar en la novela. Si estamos ante un narrador que se nos desdobla en su condición primaria de lector, entregará su lectura / narración a un cómplice textual que reciba su discurso, que lo amplifique y permita, además, la pertinencia del juego especular que impregna toda la obra.
Cervantes: lector del Quijote
Si identificamos al narrador de la historia, el que reescribe los manuscritos y las historias primeras, la voz que escribe – inscribe, entones, tenemos una sugestiva conclusión: Cervantes sería, pues, lector de Don Quijote, y como lector su autor, por aquello del lector creador de la obra. Un autor que se des-autoriza y se convierte en lector para, a su vez, ser leído. El creador creado.
Esto nos permite retomar la propuesta de Jorge Luis Borges. Así como el narrador Cervantes se constituye como lector, el lector Pierre Menard lo hace en autor., por el efecto de su capacidad receptora que transtextualiza el texto anterior. Por ello Pierre Menard será autor del Quijote, produciendo una interesante inversión, también especular, en esa dialéctica autor / lector. Declara el narrador del texto borgiano:
No quería componer otro Quijote (…) sino el *Quijote (…) Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran –palabra a palabra– con las de Miguel de Cervantes.
Referencias:
Borges, Jorge Luis (1980). Prosa completa (vol. I). España: Edit. Bruguera.
Cervantes, Miguel de. (1952). El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. España: Ediciones Castilla.
Si estuviera interesado en leer el ensayo narrativo de Borges, puede ir a este enlace.
Gracias por su lectura.
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