Aunque fue ayer el Día Mundial del Teatro, siempre será pertinente agasajar a esa actividad humana tan raigal e indispensable para la vida. En el pasado reciente publiqué los siguientes posts en su honor: 1 y 2.
A continuación, el ejercicio que escribí esta vez para tributarlo.
Él era espacio. Allí estaba, sintiendo el vacío. ¿Cómo llenarlo? Miró su sombra, la que el candil proyectaba en el suelo. Recordó las imágenes que alguna vez rayó sobre aquellas paredes, de las que ya había salido: un antílope, alguien persiguiéndolo, una caverna larga y profunda…
Buscó a aquel otro que veía en sueños. En su sueño era un igual, aunque solo se había visto en el agua del río que pasaba, y no sabía si era él u otro.
Lo encontró un día bebiendo el agua del mismo río, y era como su reflejo en el manantial. Le habló y su eco respondió. Se acercó a él, y sintió la identidad.
Se hicieron uno y otro, y cantaron, bailaron, en aquel ritual donde la vida era sacrificio y redención.
Referencias:
https://www.iti-worldwide.org/es/worldtheatreday.html
https://www.world-theatre-day.org/pdfs/2026/WTD%202026_Message%20by%20Willem%20Dafoe_Spanish.pdf
