Las abejas son insectos con cinco ojos, miles de lentes y cinco mil fosas nasales que le confieren un poder para detectar un manzano a tres mil metros de distancia. Sus alas pueden aletear 16.000 veces por minuto para ejecutar en forma de zig-zag la danza de las flores y después volar directamente a su colmena; donde le espera un trabajo especializado, allí pueden ser limpiadoras de vías públicas, portadoras de agua, enfermeras, centinelas, obreras, ingenieras o acondicionadoras de aire; son capaces de trabajar 24 horas seguidas; fuera y dentro de casa para producir miel.
La abeja da toda su vida para fabricar una cucharadita de miel; esa que le untas al pan tostado del desayuno; entonces, ¡Imagínate!, medio frasco de miel representa aproximadamente 80.000 kilómetros de vuelo de abejas, o sea dos viajes alrededor del mundo… Hay 10.000 especies de plantas que no podrían germinar sin ayuda de la abeja, de hecho no tendríamos pan, ni vino… Sin embargo; los seres humanos le temen mucho a este insecto, pero las abejas no son animales agresivos, sino tímidos y asustadizos. Una abeja sólo clava su aguijón si se le provoca, molesta o está muy asustada.
El color y sabor de la miel se relaciona muy de cerca a la flor desde donde se origina; la miel puede ser blanca-agua si proviene del trébol dulce y ámbar oscuro si proviene del áster dorado, puede tener sabor suave si proviene de tréboles quemados o intenso si proviene del trigo sarraceno o el álamo; la mayoría proviene de tréboles, algarrobas y alfalfa, una menor cantidad proviene de plantas de frutas cítricas, tupelo, salvia, tilo y algodón entre muchas otras -para mí una de las más curiosas es la que sabe a eucalipto-
La miel debe estar compuesta por diferentes azúcares (fructosa, glucosa, disacáridos reductores, azúcares superiores, sacarosa), también tiene ácidos orgánicos, proteínas, enzimas y vitaminas. Es difícil reconocer a simple vista una miel falsificada pero hay productores que las fabrican agregando sacarosa, dextrina, almidón, glucosa o minerales a la miel que envasan para la venta; lo cual constituye un fraude para el consumidor.
La miel no necesita transformación por los jugos digestivos para ser asimilada, casi la totalidad de los azúcares contenidos en ella pueden pasar directamente a la sangre y proporcionar energía, también es fuente de vitaminas del grupo B y vitamina C, posee enzimas que facilitan la digestión, sales de calcio, hierro y fósforo.
La miel es uno de los primeros productos alimenticios del hombre. La romántica designación del viaje de bodas como “Luna de Miel”, tiene su origen en la creencia del alto valor energético y prolífico de la miel que era brindada durante una luna a los recién casados. Antiguamente los egipcios la utilizaban para enmascarar el sabor de los medicamentos y preparar bebidas medicinales. 200 gramos de miel equivalen en valor energético a un litro de leche, diez huevos, 350 gramos de carne o 160 gramos de queso. La miel es utilizada en el campo médico, agrícola y culinario, inclusive se puede hacer azúcar y bebidas alcohólicas como el coñag a partir de miel.
Mi visita a una colmena
Una vez, en un pequeño pueblo de los andes venezolanos, unos apicultores me dieron la oportunidad de acercarme a las abejas para ver su trabajo; fue una experiencia cargada de mucha adrenalina, me sentí de la misma manera como quien toma un asiento para dar un paseo en una montaña rusa; estaba emocionada, pero tenía miedo y mi corazón latía rápidamente, pues si algo salía mal las abejas se asustarían y su forma de defenderse podría costarme la vida. Así que me dieron un traje gigante, unos guantes y un casco con una malla que cubriría mi cara; debía ponérmelo sobre la ropa, las manos y la cabeza, era muy caluroso y me impedía moverme con facilidad; las piernas me temblaban un poco pero yo no decía nada, ya que en ese momento el silencio es tu mejor compañero; si deseas comunicarte con el guía debe ser a través del lenguaje de señas porque el ruido interrumpe el trabajo de las abejas y eso las enfurece.
Al quitarme el casco probé la miel, fue uno de los alimentos más exquisitos que he comido en años, tenía un sabor muy dulce y suave pero curiosamente no me empalagaba, aún estaba tibia pero refrescaba mi boca, aliviaba mi garganta seca del susto y el calor, y al caer en mi estómago me dio apetito. Salí ilesa, ninguna abeja me hizo daño, por el contrario la visita me dejo una dulce enseñanza
Dice en la Biblia que San Juan Bautista se alimentaba de saltamontes y miel silvestre; nunca he comido saltamontes pero a juzgar por la experiencia de la miel, podría decir que la escogencia de su dieta fue realizada con sabiduría divina.
Como nutricionista, recomiendo ampliamente el uso de la miel como un excelente endulzante natural, pero es bueno dejar claro que su uso por personas diabéticas podría alterar sus valores de glicemia en sangre, ciertamente su consumo es más saludable que el del azúcar refinada pero no cumple las condiciones de un edulcorante.