Independientemente del país donde te encuentres, cuando decides aventurarte en el mundo de la pastelería, es obligatorio poder conocer esos sabores, aromas y texturas que son parte de esa gastronomía tradicional, aunque realmente no hace falta ser estudiante de cualquier área de cocina, para conectar con las raíces culinarias. Yo conocía muchas recetas tradicionales de Venezuela, pero descubrí que realmente no sabia tanto como creía y ha sido todo un viaje descubrir estas recetas que parecen perdidas en el tiempo.

Como parte de los estudios para ser Maestro Pastelero, había que exponer sobre comidas típicas de un estado o región en particular. Desde el primer día de clases, me tocó el Distrito Capital y me he puesto a investigar y descubrí que tengo tantas cosas por probar, que comencé a practicar y practicar recetas y de verdad que me he podido conectar con mis sabes de cocina. La exposición consistía en hablar diferentes aspectos del lugar que tocase hablar y comentar sobre la gastronomía. Había que presentar 3 recetas dulces, 1 receta salada y 1 bebida.
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En mi caso presente la torta Bejarana, la Torta Melosa, el quesillo, el negro en camisa, la polvorosa de pollo y dos versiones de la tizana. Hablar de estas recetas y su historia, para mi fue mágico, realmente creo que me conecte con cada una de ella y el panel de chefs jurados, quedaron encantados con los sabores, texturas y aromas que les presenté. Cuando uno cocina recetas tan viejas, siempre hay un poco de incertidumbre en cuanto a si realmente quedó bien y si estamos honrando la memoria de los creadores de las recetas y cuando consigues que personas expertas en la cocina te feliciten por cada uno de los platos presentados, entonces sientes que el esfuerzo invertido ha valido la pena.
Mis compañeros presentaron recetas maravillas también, me sentí recorriendo Venezuela, visitando cada pueblito y probando cada preparación. Anote recetas, nombres de platos, porque la serie que estoy haciendo de #saboresdemitierra, es una serie que no creo terminar pronto, porque hay mucho por descubrir y probar y quiero compartir eso, siento que debo hacerlo. Ve las fotos que estoy compartiendo, es imposible no despertar la curiosidad por probar cada una de esas preparaciones.

Para mi es importante conocer a fondo la gastronomía venezolana. Más adelante, sea que este en Venezuela o no, cuando una persona me pregunte sobre la gastronomía venezolana, la dulcería criolla, yo pueda responder tranquilamente, sabiendo a que saber todo, como se prepara. No imagino, por ejemplo, visitando una país de Europa y que un chef o cualquier persona, me hable de una receta típica venezolana y no tenga la mas mínima idea. Así que queda un largo trecho por recorrer, pero una ventaja es que probar recetas, es un camino delicioso.
Los nombres de los dulces venezolanos son bastante cómicos, palabras con significado que puede ser horribles, pero que demuestran esa jocosidad del venezolano, la forma en que adoptamos palabras extranjeras y las transformamos en una palabra nueva con un significado diferente. No me imagino una cagalera con otro nombre, a pesar de que la palabra signifique otra cosa en diferentes partes del mundo.
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Muchas de las recetas típicas de Venezuela, pareciera que quedaron nada más en mano de las abuelas. Cuando uno visita a los abuelos, tienes la oportunidad de comer cosas típicas, ellos continúan con las tradiciones. Disfrutamos visitarlos y comer con ellos, pero no le prestamos mucha intención a la cocina. Aunque hay recetas que se siguen haciendo como el quesillo, que siempre esta presente en los cumpleaños, una torta de jojoto, las cucas lavadas de Catalina, una torta de piña, el dulce de lechosa, las hallacas, el pabellón, los tequeños, las cachapas y muchas preparaciones más que siguen están presentes, hay otras que no, que prácticamente queda es la historia.
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Definitivamente, me siento agradecido por tener la oportunidad de participar en esta exposición. Aumente mis conocimientos, descubrí sabores, disfrute de texturas y me enamore de los aromas, porque la dulcería criolla de Venezuela es de muchos aromas, por la cantidad de especies que llevan. La vida es mejor con canela, nuez moscada, calvitos de olor, la vainilla, el anis y todas esas especies que dan tanto aroma, que van preparando al paladar desde la distancia.
La comida salada también estuvo presente, aunque el grupo se esta preparando para ser pastelero, siempre hay que mantener presente estas recetas que fueron un deleite. Las fotos no son las mejores, ya que todas las preparaciones estaban envueltas con papel transparente, para evitar que el aroma de estas comidas, contaminara el aroma de los dulces, pero aun así, se aprecia un poco.
Sea en el país que te encuentres y sea tu nacionalidad o no, si tienes la oportunidad de ir a alguna feria de comida sobre platos típicos de ese lugar, no dudes en ir. Realmente es una bonita experiencia conocer las raíces culinarias de un lugar, probar sabores únicos, cargados de texturas y aromas que enamoran.

Todas las fotografías fueron tomadas por mí con un Realme 7 pro. Las fotografías utilizadas aquí, las compartí también con el grupo de clases y pueden aparecer en las redes sociales de mis compañeros. Soy el fotógrafo no oficial de la clase.