Hoy corrí la media maratón de CAF y todavía me cuesta poner en palabras lo bien que me siento. Fue buenísimo, buenísimo, buenísimo. Desde el inicio tuve buenas sensaciones y, aunque la humedad estaba fuerte, no me afectó. Mantener el ritmo fue posible, nunca caminé y, más allá del cuerpo, la cabeza estuvo en el lugar correcto todo el tiempo.
Siempre pasa algo en las carreras, y a mí hoy se me perdieron los audífonos. Me consiguieron uno, pero el otro se perdió. Antes de entrar a los corrales, le informé a mi entrenador y él habló conmigo y me dijo algo que se me quedó grabado: “Este tipo de cosas no te pueden afectar. No puedes perder el foco”. Y tenía razón. Corrí sin música… y aun así no dejé que eso me sacara del foco. No permití que me afectara. Seguí adelante.
Mentalizarme en que corro por diversión es mi bandera más poderosa. Eso me mantuvo alegre, motivada y presente durante toda la carrera. Y el resultado habló solo: hice PR, bajé cuatro minutos y terminé con una sonrisa enorme y un orgullo que no me cabe en el pecho.
Siento que me reconcilie con Maratón CAF y todo esto es gracias al trabajo que vengo haciendo con mi entrenador.
Después vino la celebración, el kilómetro 43, el bautizo de nuevos maratonistas y medio maratonistas, la gente feliz, la energía arriba. La fiesta del corredor que solo Marathon CAF sabe regalar. Gracias a Dios me pude inscribir, lo viví y lo logré. No es por nada… pero me siento genial. Y sí, esto se celebra. 🎉💪
La felicidad no necesita filtro