Cerramos una semana clave en mi preparación rumbo al Campeonato Sudamericano en Bolivia, y la verdad es que me siento cada vez más fuerte, más enfocada y más comprometida con el proceso. Fueron días intensos, especialmente en el gimnasio, donde trabajamos piernas, core y brazos con mucha disciplina. Las piernas son ese motor que me va a impulsar a subir y bajar montañas, mientras que el core sostiene todo el cuerpo en equilibrio. Y los brazos, aunque muchos no lo crean, juegan un papel fundamental: el braceo es clave en la subida, y por eso también los entrenamos con pesas.
El jueves fue, sin duda, uno de los entrenamientos más duros… y de los que más disfruté. Puede sonar un poco masoquista, pero me encantó. Mi entrenador se puso creativo, y eso siempre eleva el nivel. Después de unos 5 o 6 kilómetros para acondicionar, vinieron cuatro subidas en desnivel positivo, cada una más rápida que la anterior. Un reto físico y mental que me dejó completamente satisfecha.
El viernes ya les había contado sobre la ruta de los siete templos, mientras que el sábado fue de descanso total. Aproveché para medirme el uniforme de la selección nacional de montaña—porque sí, soy de medidas especiales.
Hoy domingo cerré con 12 kilómetros en La Lagunita, a ritmo suave, trabajando la zona 2 la mayor parte del tiempo.
Terminamos celebrando los cumpleaños del primer trimestre con buena compañía, comida, fotos y una cerveza—solo una, porque el enfoque sigue intacto.
Seguimos en la ruta al Campeonato Sudamericano de Mintaña en Bolivia 🇧🇴
La felicidad no necesita filtro