Este fin de semana fue entrenamiento full.
El sábado arrancamos oficialmente fuerte con la preparación de montaña para la próxima carrera en Todasana. Nos fuimos al Parque Nacional El Ávila, que para mí siempre significa volver a casa. Hicimos trabajo de desnivel, entrenamiento en cortafuego, y completé 16 kilómetros. La verdad, pensé que no lo iba a lograr porque tengo gripe y el cuerpo no estaba al cien, pero aun así cumplí el objetivo completo. Me sentí fuerte dentro de todo, enfocada y muy conectada.
Volver al Ávila siempre me mueve algo por dentro. Me conecta, me exige, pero también me da calma. Además, compartimos como equipo y se sumó una nueva corredora al grupo de personalizados, Betza, que nos acompañó en la montaña. Grabé varios videos para una publicación que subí a Instagram y adelanté otras cositas que verán más adelante. Fue un sábado intenso, productivo y lleno de energía de montaña.
Hoy domingo tocaba zona 2. Esa era la instrucción clara. Pero no lo logré al 100%. Mantener zona 2 no depende solo del ritmo; necesitas buen descanso, dormir bien, cero estrés. Tu sistema nervioso tiene que estar en calma. Si no lo está, todo tu cuerpo entra como en guerra interna y la frecuencia cardíaca se dispara aunque sientas que vas suave. Entre la carga del sábado y la gripe, sostenerla para mí, fue más difícil.
Aun así, caminé 7.5 kilómetros. Lo convertí en un espacio para meditar, observar el ambiente, ver a la gente correr, respirar profundo y ayudar a que mi sistema nervioso bajara revoluciones. Porque entrenar no es solo cumplir números, también es aprender a escuchar el cuerpo.
La felicidad no necesita filtro