¡Feliz domingo, querida comunidad! Mis entrenamientos del fin estuvieron espectaculares. Ya comenzó mi semana de bajar las cargas porque se acerca mi primera carrera de montaña de este año.
Ayer el entrenamiento se dividió en un calentamiento de 20 minutos, seguido de un cambio de ritmo de 18 minutos solo en ascenso, para terminar con la vuelta a la calma en el descenso y un kilómetro en terreno semiplano. Troté durante el minuto rápido y caminé en el minuto lento. ¡Lo disfruté mucho!
Hoy decidí salir después de las 10:00 a. m. porque también me estoy aclimatando para correr en la zona central de Venezuela. Tomé mi desayuno precompetencia de montaña, que suele ser plátanos hervidos y quinoa. La recarga de carbohidratos siempre la hago el día anterior. También tomé mi café bien cargado.
Corrí 8 kilómetros, pero con menos desnivel que los domingos anteriores. La idea era simular la competencia de la próxima semana, comenzando en plano y bajada, para luego ascender y terminar en mi terreno de cross favorito. Anoche llovió, así que sorteé charcos y mucho barro en algunos tramos. Durante el entrenamiento solo comí un poco de miel y mi bebida isotónica casera.
Esta semana me enfocaré en llegar lo más recuperada posible y pedir a la Madre Tierra que no llueva al menos dos días antes para que el terreno esté seco. Así podré correr montaña abajo con todo, como me encanta.