¡Feliz jueves, querida comunidad! Aunque he estado ausente por este medio, no he dejado de entrenar. Esta semana ha sido algo caótica porque desde el jueves pasado ando viajando por los pueblos del sur de Mérida y conseguir una conexión estable a Internet ha sido complicado. Hoy les contaré parte de esta aventura.
Volvimos a subir las cargas y no saben la felicidad que siento al estar rodeada de hermosos paisajes y correr por estos senderos. Aquí les dejo mi resumen:
La semana comenzó con un trote de 30 minutos por la mañana y por la tarde troté 20 minutos, más 40 minutos de trabajo de fuerza.
El martes hice un rodaje de 8 kilómetros en la parroquia Mesa de Quintero. Aunque el asfalto te engañe, es un terreno de montaña con subidas exigentes, bajadas y algunos planos. También me impresionó mucho ver en todo el recorrido las montañas llenas de siembras de café. Esta zona es 100% cafetalera y, como buena amante del café, me siento en el paraíso.
Ayer hice series de velocidad: 4x800 metros, 4x400 y 1x1000 a ritmo de umbral láctico. En esta ocasión regulé la velocidad porque en Mesa de Quintero no hay pista de atletismo, sino un campo de fútbol. Las curvas restan velocidad, pero eso no fue impedimento para terminar mi entreno.
Al final de la tarde corrí 30 minutos para soltar el trabajo de la mañana.
Correr me ha dado la oportunidad de conocer los sitios más recónditos y hermosos que tiene mi ciudad. Es un privilegio.
¡Seguimos!