¡Feliz domingo, querida comunidad! Hoy comencé a bajar el kilometraje de cara a mi primera media maratón, que ya se acerca. Oficialmente culminé mi semana 14 de preparación.
Mi mañana inició a las 6:00 a. m. con uno de mis desayunos favoritos: quinoa, manzana y café bien cargado. Me quedé en casa de mi madre, así que no me dio tanto frío como en El Valle.
Hoy corrí 16 kilómetros en el circuito de la manga de coleo, detrás del Estadio Metropolitano. Elegí este lugar porque necesito entrenar con sol, calor y cierto desnivel; sin embargo, amaneció lloviznando y el sol calentó cuando llevaba una hora y veinte minutos de rodaje.
Como les he comentado en otros posts, este sitio tiene un kilómetro de ascenso y otro de descenso. Comencé más lento y luego mantuve un ritmo parejo. Las sensaciones fueron increíbles, pese a que ayer mi planificación pautaba 40 minutos de trote y 10 repeticiones en subida de 150 metros.
En cuanto a mi nutrición, esta vez comí un trozo de bocadillo de guayaba; ya lo he probado en otras ocasiones y me sienta muy bien. Para la hidratación, usé mi bebida isotónica casera (miel, una pizca de sal marina, bicarbonato de sodio y limón).
Mientras recorría el circuito, visualizaba mi carrera. Es un ejercicio mental que siempre hago y me ayuda a mantener el foco cuando corro sola. Después de todo, no solo entrenamos los músculos para cruzar la meta; la mente es nuestra principal aliada, pero también puede jugarnos en contra si no la fortalecemos.
¡Mantengamos el enfoque!