¡Feliz domingo, querida comunidad! Cerré mi semana con un fondo de 14 kilómetros y me sentí muy bien.
Volví al circuito de tierra de San Mateo. Estoy evitando el asfalto en la mayor parte de mis entrenamientos. Cuando llegué aún hacía frío, pero en el kilómetro 2 ya calentó el sol y comenzó la humedad. Este circuito está cerca del río Chama, el cual estaba un poco crecido porque estos días ha llovido mucho en Mérida.
Hoy mi fondo consistía en correr 12 km en Z2 y los dos últimos en Z3. Al principio sentí las piernas un poco pesadas, pero a medida que transcurrían los minutos, me fui soltando. Me mantuve en la zona 2 y, mientras corría, imaginaba mi próxima competencia. Hace una semana sentía mucha ansiedad al pensar en la siguiente carrera, pero hoy la perspectiva fue distinta.
Creo que muchas veces nos enfocamos en mejorar la técnica, los tiempos o lograr un podio, y no está mal. Después de todo, corremos para alcanzar un objetivo. Pero a veces nos olvidamos de entrenar la mente. Luego estamos luchando con pensamientos de insuficiencia, nos comparamos o nos bloqueamos.
He aprendido que uno de mis objetivos es ser una mejor versión de lo que fui hace un año. Los altibajos estarán presentes, lo importante de todo es levantarse y seguir corriendo por y desde el amor.
¡Seguimos!