¡Feliz domingo, querida comunidad! Hoy hice mi primer control como parte de mi preparación para mi primera media maratón. Corrí 20 kilómetros, los últimos cuatro a ritmo de competencia. ¡Fue bastante exigente!
El fondo lo hice en un circuito de tierra ubicado cerca de la manga de coleo, detrás del estadio Metropolitano de Mérida. El terreno tiene un kilómetro de descenso y otro de ascenso. A diferencia de San Mateo, la subida es más exigente, así que ajusté la intensidad para reservar energías en los últimos cuatro kilómetros.
Durante los primeros 10 km, el clima fue mi aliado: estaba fresco y con brisa. Aproveché para tomar mi gel. Después, el sol comenzó a calentar con fuerza. Al sur de la ciudad, la temperatura es mayor y la humedad se siente intensa.
Cerca del kilómetro 16 comencé a sentir la fatiga, pero en ese punto ya estaba preparando a mi mente y a mis músculos para el gran final.
En los km 17 y 19, aproveché la bajada para mantener el ritmo de competencia. En cambio, los kilómetros 18 y 20 fueron duros; tocaba subir.
El resultado final: corrí los 4 km de ritmo en 20 minutos y 27 segundos. El cuerpo estaba exhausto, pero terminé con la mente. Se me escaparon un par de lágrimas al finalizar. ¡Cuántas emociones me invadieron! Porque correr, en esencia, es un acto mental y profundamente emocional.