¡Feliz miércoles, querida comunidad! Hay entrenamientos de pista desafiantes, y el de hoy. Escribo estas líneas sintiendo cansancio en las piernas, pero con el corazón lleno de alegría porque cumplí a cabalidad con la planificación de mi coach. ¡Gracias por creer en mí!
No tienen idea lo difícil que es levantarse temprano en El Valle durante los días decembrinos. Hoy no fue la excepción con apenas 7°C. Pero nada me impidió saltar de la cama con entusiasmo, disfrutar de un buen desayuno con mi café de siempre y dirigirme al estadio Guillermo Soto Rosa.
La jornada comenzó con un calentamiento de 20 minutos, técnica de carrera y cuatro sprints progresivos. Una vez lista, inicié las series: 3x2.000 metros con el objetivo de marcar 9:40 y recuperación de 400 metros. Mis parciales fueron bajando:
Serie 1: 9:39
Serie 2: 9:37
Serie 3: 9:35
Tras recuperar otros 400 metros, me dispuse a correr 4.000 metros a ritmo de umbral láctico (objetivo: 5:00 min/km). Me concentré al máximo y logré cerrarlo en 19:53. El objetivo era trabajar la resistencia a la fatiga, y les confieso que ha sido uno de los entrenamientos más duros de toda mi preparación.
Pero mi día no terminó ahí. Volví a casa, repuse mis reservas de glucógeno y proteína con un buen almuerzo, tomé una siesta reparadora y a las 5:00 p.m. salí a correr 35 minutos muy tranquilos para soltar las piernas.
Muchos me preguntan si vale la pena dedicar tanto tiempo al *running *y mi respuesta es corta y directa: Sí. Vale la pena cada minuto, cada esfuerzo y cada kilómetro.
¡Seguimos!